El reciente acuerdo entre Estados Unidos e Irán ha reducido tensiones geopolíticas, aminorando las presiones inflacionistas relacionadas con el precio del petróleo. Esto ha generado un impacto significativo en el mercado de renta fija, al evitar escenarios de conflicto prolongado que podrían haber elevado el petróleo por encima de los 90 dólares.
Antes del acuerdo, los mercados anticipaban un endurecimiento monetario con subidas de tipos. La Reserva Federal y el Banco Central Europeo (BCE) contemplaban aumentos significativos en sus políticas de tipos de interés. con el acuerdo actual, estas previsiones se han suavizado.
Expectativas y ajustes del mercado
El nuevo escenario de precios del petróleo estimula un cambio en las expectativas inflacionistas, pasando de un posible repunte a un ajuste puntual. Esta reevaluación ha modificado las predicciones de los bancos centrales, quienes ahora prefieren no responder de manera agresiva.
En los Estados Unidos, los sólidos datos económicos, en parte impulsados por inversiones en inteligencia artificial, han mitigado la debilidad del consumo. A pesar del escenario positivo, no hay indicios claros de que la Fed reduzca los tipos a corto plazo.
Para que la rentabilidad de los bonos del Tesoro estadounidense caiga sostenidamente por debajo del 4%, se requeriría una debilidad del mercado laboral, algo que los datos actuales no evidencian.
Perspectivas europeas y situación actual
En Europa, la economía muestra signos de debilidad mayores que en EE. UU. debido a su dependencia energética exterior. Es probable que el BCE adopte una posición más neutral, aunque una recuperación a niveles mínimos pre-2024 no parece parte del escenario actual.
