La UE veta las redes sociales a los menores de 13 años

Bruselas presenta este jueves una ley que veta las redes a los menores de 13 años y abre la puerta a frenar la IA de frontera.
Sesión del Consejo de la Unión Europea Sesión del Consejo de la Unión Europea
Sesión del Consejo de la Unión Europea

Quien no haya cumplido los 13 años no podrá abrirse una cuenta en una red social dentro de la Unión Europea. Así lo establecerá la Ley de Infancia comunitaria, un texto que el Ejecutivo de Bruselas llevará formalmente sobre la mesa este jueves y cuyo contenido se adelantó el miércoles en el hemiciclo de Estrasburgo (Francia), durante el discurso sobre el estado de la Unión.

El nivel de exigencia varía según la edad. La franja que va de los 13 a los 15 años solo tendrá acceso a lo que el texto denomina «minicuentas»: perfiles con prestaciones recortadas y límites de tiempo, que deben abrir y vigilar los progenitores. Desde esa edad y hasta la mayoría de edad, la obligación recae sobre las compañías, que tendrán que aplicar un diseño seguro por defecto.

«Cada edad tiene sus propias sensibilidades. Y, por tanto, cada una tendrá su propio nivel de protección», resumió Ursula von der Leyen, presidenta de la Comisión Europea.

PUBLICIDAD

De la casilla a la verificación

Hoy ninguna plataforma está obligada a comprobar la edad de quien se registra, de modo que basta con teclear un año de nacimiento falso para saltarse el filtro. La futura norma convierte ese umbral en un requisito que habrá que acreditar y llega después de que varios Estados miembros hayan legislado por su cuenta en el mismo terreno.

El segundo eje del discurso fue la inteligencia artificial. Von der Leyen se mostró partidaria de rebajar el ritmo al que avanzan los modelos situados en la frontera tecnológica. «Los consejeros delegados de las empresas más avanzadas nos dicen que es momento de ralentizar los modelos autorrecursivos. De marcar el ritmo de la frontera. Si quienes desarrollan la tecnología lo tienen claro, nosotros también deberíamos tenerlo», declaró.

La dirigente comunitaria adelantó que sentará a la misma mesa a los grandes laboratorios del sector para respaldar esa desaceleración. Situó la Ley de IA europea como «pieza crucial» del andamiaje de garantías y pidió un aumento «masivo» de la capacidad de computación propia, un asunto que ligó a la «independencia» y a la seguridad del bloque.

Un estatus a medida para Canadá

Entre el público estaba el primer ministro canadiense, Mark Carney, que se convirtió en el primer dirigente de fuera del continente invitado a este discurso. Ante él, Von der Leyen sugirió que Canadá podría estrenar la figura de «miembro asociado», inexistente hasta ahora en la arquitectura comunitaria.

La idea encaja en el propósito de «reimaginar con urgencia» las alianzas de la Unión y tejer coaliciones nuevas, en un momento de roces tanto de Bruselas como de Ottawa con la Administración de Donald Trump y su desafío al multilateralismo y al derecho internacional. Ambos se ven este jueves en Estrasburgo para concretar una relación que abarcaría tecnología, industria, defensa y materias primas estratégicas.

Defensa: más socios y un botón de emergencia

La tercera propuesta es un Consejo Europeo de Seguridad en el que, junto a los jefes de Estado y de Gobierno de los Veintisiete, se sienten los de Canadá, el Reino Unido, Noruega y Ucrania. El objetivo es engrasar la coordinación militar con socios afines ante «la naturaleza y la magnitud de los riesgos en juego».

Von der Leyen reclamó también un «artículo 4» europeo, inspirado en el precepto del tratado fundacional de la OTAN que habilita consultas entre aliados cuando uno se siente amenazado. Funcionaría como un «protocolo de seguridad de emergencia»: cualquier socio podría activarlo y disparar una réplica conjunta con mayor capacidad de disuasión. Sobre Rusia, avisó de unos ataques híbridos que «cada vez son menos híbridas y cada vez menos amenazas».

PUBLICIDAD