Cada 28 de abril, el Día Mundial de la Seguridad y la Salud en el Trabajo pone el foco en la prevención y en la importancia de entornos laborales seguros.
Este año, la efeméride llega marcada por un desafío estructural: la falta de profesionales en Medicina y Enfermería del Trabajo, un déficit creciente que amenaza con tensionar la capacidad preventiva de empresas y organizaciones.
«Es la especialidad médica más envejecida», advierte José Manuel Gómez López, responsable del Área de Promoción Sanitaria de Quirónprevención. Según explica, más del 67% de los profesionales supera los 50 años y cerca de un 32% tiene más de 60. «Se jubilan 2,5 médicos por cada plaza de formación que se convoca», añade. Por eso, Quirónprevención ha impulsado la acreditación de sus propias Unidades Docentes.
Un déficit creciente en un momento clave
El desequilibrio entre la necesidad de especialistas y su disponibilidad resulta especialmente preocupante en un contexto donde la prevención gana protagonismo. «Las plazas de formación han crecido en los últimos años, pero siguen siendo insuficientes para cubrir el relevo generacional», señala Gómez López.
Algunas iniciativas buscan revertir esta tendencia. «Hemos impulsado la acreditación de unidades docentes para formar residentes en Medicina y Enfermería del Trabajo», explica. Los primeros profesionales formados bajo este modelo comenzarán a incorporarse progresivamente a partir de 2026.
De la enfermedad a la salud
La relevancia creciente de estas especialidades se entiende también por su enfoque diferencial. «Trabajamos con personas sanas, no con enfermos», subraya el experto. «Nuestra labor está centrada en la promoción de la salud y la prevención».
Este cambio de paradigma responde a una transformación más amplia dentro del sistema sanitario. «Cada vez somos más conscientes del valor de la salud y apostamos más por su mantenimiento que por su recuperación», afirma.
El entorno laboral, espacio estratégico
El lugar de trabajo se ha convertido en un entorno clave para intervenir sobre la salud de la población. «Existe una relación continua con el trabajador que permite un mayor conocimiento de su situación y un seguimiento más cercano», explica Gómez López.
Esa proximidad tiene un efecto añadido. «Las acciones no solo impactan en el trabajador, sino también en su entorno familiar, generando una mejora social», apunta.

Nuevas habilidades para nuevos retos
El perfil del profesional sanitario del trabajo también está evolucionando. «La empatía es fundamental, pero también la capacidad de trabajar con profesionales de distintas disciplinas», destaca.
La digitalización añade nuevas exigencias. «El profesional del futuro tendrá que gestionar información, utilizar herramientas tecnológicas y participar en acciones online», señala.
Los principales problemas de salud laboral
En el día a día de las empresas, hay dos grandes focos de preocupación. «Los problemas osteomusculares y los relacionados con la salud mental son los que generan más patología y de mayor duración», afirma Gómez López.
Su impacto es directo en variables clave como el absentismo o la productividad, lo que refuerza la necesidad de estrategias preventivas eficaces.
La prevención como ventaja competitiva
Más allá de la obligación legal, la prevención se está consolidando como un elemento estratégico para las empresas. «A partir de los datos de vigilancia de la salud, se pueden diseñar campañas para mejorar los hábitos de vida de los trabajadores», explica.
«Las organizaciones que apuestan por estas iniciativas logran mejorar el bienestar de sus plantillas y también su competitividad», añade.
Un reto de futuro
En el marco del Día Mundial de la Seguridad y la Salud en el Trabajo, el mensaje es claro: sin profesionales suficientes, la prevención pierde fuerza.
«Necesitamos especialistas bien preparados, con capacidad de adaptarse a entornos complejos y trabajar de forma interdisciplinar», concluye Gómez López.
El futuro de la salud laboral pasa por anticiparse a los riesgos, pero también por garantizar que haya quienes lideren ese proceso. En ello se juega no solo la salud de los trabajadores, sino también la sostenibilidad de las empresas.
