Le toca el turno de hablar a Javier Doz Orrit. Los asistentes a la Sesión Plenaria del Comité Económico y Social Europeo (CESE) se ponen los cascos para escuchar la traducción simultánea, excepto el puñado de hispanohablantes que se encuentran en el edificio Charlemagne de la Comisión Europea en Bruselas. Ante la expectación, el consejero del Comité afirma: “Vivimos las circunstancias de una crisis política”.
Javier Doz es el miembro del CESE encargado de exponer un dictamen acerca del Marco Financiero Plurianual 2021-2027, en otras palabras, analiza los presupuestos que se aplicarán en la Unión Europea durante la próxima década, y propone alternativas. A pesar de que el debate trata un aspecto de índole económica, según la visión de Doz, las cuestiones políticas y económicas están fuertemente relacionadas.
Doz ratifica esa perspectiva de la siguiente forma: “Un presupuesto ambicioso es la forma de contrarrestar las corrientes antieuropeas”. “Este no lo es”, sentencia. La discusión viene de una encrucijada entre dos caminos muy distintos para la inversión de los fondos comunes. El primero transita un sendero que se viene recorriendo en los últimos años, el de las políticas de cohesión y las subvenciones agrarias. El segundo plantea reducir esas inversiones y destinarlas a la innovación.
En concreto, se calcula que la política de cohesión sufrirá un recorte del 10%, mientras que en el caso de la política agraria común (PAC) la reducción será del 15%. En ese punto, el Comité discrepa de la Comisión Europea y del comisario de Presupuestos, Günther Oettinger. El dictamen del CESE muestra el desacuerdo con esa propuesta, mientras que su responsable cree que es incomprensible que haya recortes cuando hay crecimiento.
Sus argumentos para rechazar esos recortes están más relacionados con la política que con la economía. Los recortes de presupuesto causan “desconfianza en la ciudadanía”, explica Doz, en un momento en el que “la crisis ha dejado niveles altos de desigualdad”. Así, las diferencias entre zonas son mayores y el escepticismo ante Bruselas se acrecienta. “Hay que seguir avanzando en políticas de cohesión”, concluye Doz.