Nestlé ha anunciado un expediente de regulación de empleo (ERE) que afectará a 301 trabajadores en España, lo que representa algo más del 7% de su plantilla en el país.
El ajuste impactará en varios centros productivos. En concreto, la compañía ha señalado que afectará a Pontecesures (Pontevedra), Sebares (Asturias), La Penilla (Cantabria), Miajadas (Cáceres), Reus (Tarragona) y Girona. Ese es el perímetro industrial directamente afectado por la medida.
La decisión se enmarca en un proceso de reorganización con el que la multinacional busca adaptarse a los cambios del mercado. El contexto combina presión de costes, transformación del consumo y mayor competencia, especialmente por el avance de la marca blanca.
Nestlé plantea este ajuste como parte de su estrategia para ganar eficiencia y simplificar su estructura operativa. El objetivo es optimizar su red productiva y mejorar márgenes en un entorno cada vez más exigente para el sector alimentario.
El ERE abre ahora un periodo de negociación con los representantes de los trabajadores. Más allá del resultado final, el movimiento refleja una tendencia más amplia: las grandes compañías están revisando su huella industrial para ser más ágiles y competitivas.
