PharmaMar sufrió un fuerte castigo en bolsa después de que el ensayo clínico de fase III LAGOON no alcanzara su objetivo principal de supervivencia global en pacientes con cáncer de pulmón de célula pequeña metastásico en recaída. La reacción del mercado llevó a la compañía a registrar una de sus mayores caídas recientes, con un descenso del 22% en la sesión del viernes.
El revés se produjo en un estudio centrado en el uso de Zepzelca —lurbinectedina— en segunda línea, dirigido a pacientes que ya habían recaído tras recibir tratamientos previos. Según los resultados preliminares, ni el fármaco en monoterapia ni su combinación con irinotecán lograron mejorar la supervivencia global frente al grupo de control.
Un golpe acotado al estudio LAGOON
El punto clave para los analistas está en el alcance real de la noticia. Aunque un fracaso en fase III suele tener una lectura negativa para una biotecnológica, varios expertos consideran que el mercado pudo sobrerreaccionar. La razón es que el principal motor de crecimiento de Zepzelca ya no se sitúa en segunda línea, sino en el tratamiento de mantenimiento en primera línea.
Ese enfoque se apoya en el ensayo IMforte, cuyos datos positivos sustentaron la aprobación europea de Zepzelca en combinación con atezolizumab como tratamiento de mantenimiento para adultos con cáncer de pulmón de célula pequeña en estadio extendido.
PharmaMar comunicó que esta combinación redujo un 46% el riesgo de progresión o muerte y un 27% el riesgo de fallecimiento frente a atezolizumab en monoterapia.
La diferencia entre ambas indicaciones explica parte de la lectura de los analistas. LAGOON evalúa el medicamento en pacientes recaídos, mientras que IMforte se centra en una fase anterior del tratamiento, cuando la enfermedad no ha progresado tras la terapia de inducción. La Agencia Europea de Medicamentos recoge esta indicación de mantenimiento en adultos con cáncer de pulmón de célula pequeña en estadio extendido.
Los analistas rebajan el impacto
En esa línea, Gregory Renza, analista de Truist, considera que el fracaso «debilita el posicionamiento en segunda línea, pero no es crítico para la historia de crecimiento». TD Cowen también apunta a un impacto limitado, ya que la mayor parte de la adopción futura se espera en mantenimiento de primera línea.
La comparación con Jazz Pharmaceuticals, socio estadounidense de PharmaMar en la comercialización de Zepzelca, también refuerza la idea de una reacción desigual. Mientras PharmaMar sufrió un castigo bursátil intenso, Jazz cedió alrededor del 2% tras comunicar los resultados del ensayo. Reuters señaló que la compañía estadounidense mantuvo sin cambios sus previsiones financieras para 2026.
El reto de recuperar catalizadores
El principal riesgo para PharmaMar pasa ahora por la falta de catalizadores a corto plazo. Finanzas.com señala que el próximo gran hito clínico relevante no llegaría hasta 2027 con el estudio SaLuDo, centrado en el tratamiento en primera línea de pacientes con leiomiosarcoma metastásico.
La compañía queda así en una posición delicada para el mercado: el fracaso de LAGOON introduce presión sobre la cotización, pero no invalida la tesis principal de Zepzelca. La evolución bursátil dependerá de si los inversores vuelven a poner el foco en el potencial comercial de la primera línea o mantienen el castigo por el revés clínico más reciente.
