Reino Unido frena su mercado laboral y esquiva la inflación

El estancamiento de los salarios da oxígeno al Banco de Inglaterra en el arranque del nuevo Gobierno de Andy Burnham.
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Gobierno de Andy Burnham.

El escenario laboral en el Reino Unido parece haber tocado un suelo de debilidad estable y prolongada. Los últimos datos oficiales confirman que tanto el desempleo (4,9 %) como el crecimiento salarial se han congelado durante el trimestre que cerró en mayo.

Todo esto ocurre en un mes de junio donde el empleo asalariado apenas se ha movido, con una leve caída de 4.000 nóminas. Esta inercia se mantiene firme pese a las recientes turbulencias políticas que han sacudido los cimientos de Westminster.

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El alivio salarial y el respiro del Banco

Si miramos la nómina media sin contar bonificaciones, el aumento se queda en un tímido 3,4 % hasta mayo. Según la Oficina Nacional de Estadística, es el ritmo de crecimiento más bajo que registra el país desde los días de octubre de 2020.

Para el Banco de Inglaterra, esta moderación de los ingresos es una excelente noticia. Los analistas coinciden en que estas cifras eliminan gran parte de la presión para subir los tipos de interés a corto plazo en su próxima reunión de julio.

La era Burnham frente al coste de la vida

El tablero político acaba de dar un vuelco con la llegada de Andy Burnham, que ha arrebatado las llaves de Downing Street a Keir Starmer. Nada más aterrizar, su equipo ha lanzado medidas urgentes para abaratar la factura energética doméstica.

El Ejecutivo prepara ahora un plan a diez años para revitalizar la economía del país. Mientras tanto, el sector privado ha visto cómo sus salarios crecían apenas un 2,9 %, un dato que confirma que la inflación interna empieza a estar bajo control.

Incertidumbre global y hoja de ruta financiera

«Los datos de hoy refuerzan los argumentos para que el Banco de Inglaterra mantenga los tipos de interés», señala Yael Selfin, economista jefa de KPMG. La experta destaca que las presiones salariales ya no amenazan el objetivo inflacionista.

El mayor temor ahora viene de fuera, con la lupa puesta en cómo la guerra en Irán puede disparar la energía a largo plazo. De momento, los mercados financieros prevén una o dos subidas de tipos de 0,25 puntos, pero se retrasarían hasta finales de 2026.

Pese a que la economía logró un ligero rebote en mayo frente a la caída de abril, el clima empresarial sigue tenso. Las compañías observan con suma cautela tanto el conflicto en Oriente Próximo como los primeros pasos del nuevo primer ministro.

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