El gigante tecnológico asiático ha logrado disparar sus ganancias operativas gracias a la altísima demanda mundial de componentes para inteligencia artificial. Las previsiones oficiales apuntan a un espectacular beneficio de 79.100 millones de dólares durante este tercer trimestre.
A pesar de esta cifra récord, los analistas financieros han recortado sus estimaciones casi un 8% desde finales de agosto. El mercado observa con cautela la moderación en los precios de los chips de memoria y el fuerte encarecimiento que ha sufrido la moneda local de Corea del Sur.
El atasco de la oferta global
Este será el cuarto trimestre consecutivo en el que la empresa logra firmar un récord absoluto en su cuenta de beneficios. Los números reflejan una escasez prolongada de componentes en toda la industria, provocada porque la necesidad de infraestructuras supera el ritmo de fabricación.
Los grandes productores asumen que este cuello de botella comercial, que comenzó hace más de un año, se mantendrá activo hasta 2028. Sin embargo, el ritmo de subida de precios se ha frenado ligeramente en verano, despertando el miedo a que los márgenes hayan tocado su techo máximo.
Frenazo en el coste de los componentes
El encarecimiento previo de los chips ha elevado el coste final de los teléfonos inteligentes, hundiendo parte de la demanda ciudadana. Para estabilizar el mercado, la firma cerró acuerdos de suministro a largo plazo que garantizan el material a cambio de limitar las subidas de tarifas.
Según los expertos de la industria, los contratos convencionales de memoria subirán entre un 10% y un 15% en la recta final del año. Avril Wu, vicepresidenta sénior de investigación en TrendForce, explica que el crecimiento de los precios se desacelerará pese a la escasez del producto.
Acuerdos para esquivar la crisis
La experta añade que los proveedores temen aplicar nuevas subidas bruscas que terminen asfixiando la venta masiva de aparatos electrónicos. Además, señala que los acuerdos comerciales largos incluyen mecanismos de «precio techo» que han conseguido frenar esta escalada insostenible.
En este sentido, la multinacional anunció en julio que pretendía asegurar contratos largos para cubrir dos tercios de toda su producción. Con este movimiento de protección financiera, la compañía busca reducir su exposición a los habituales y dañinos ciclos de auge y caída extrema del sector.
La amenaza que llega desde China
La competencia es cada vez más feroz debido al fuerte empuje de los rivales chinos, que sacan provecho de esta enorme escasez algorítmica. Kinngai Chan, analista sénior de Summit Insights Group, advierte de que cada vez más empresas compran memoria de gama baja fabricada en el país asiático.
A este problema comercial se suman las peligrosas fluctuaciones monetarias, ya que el won surcoreano se fortaleció un 14,3% frente al dólar. Esta brusca revalorización de la divisa, la mayor registrada desde 1998, reduce drásticamente el valor real de las ganancias obtenidas en el extranjero.
El asalto final al liderazgo
A nivel bursátil, las acciones de la compañía han caído un 25% desde su máximo de junio, aunque mantienen el doble de su valor inicial del año. Ahora esperan compensar este desgaste impulsando las ventas de sus chips de gran ancho de banda, una pieza crítica para los grandes centros de datos.
Tras superar varios retrasos técnicos para homologar sus productos con los sistemas de la cotizada «Nvidia», la empresa empieza a recuperar terreno. Según los cálculos de J.P. Morgan, su cuota de mercado saltará del 20% al 34% este mismo año, pisando los talones a su gran rival SK Hynix.
