Las empresas españolas han decidido apostar fuerte por su futuro y se sitúan a la cabeza de Europa en su intención de aumentar el gasto en innovación y desarrollo. Según los datos del último barómetro internacional de la consultora Ayming, la gran mayoría del tejido nacional disparará su apuesta tecnológica.
Este 83% de firmas locales que planea invertir más recursos el próximo año supera con creces la media global, que se queda en un 78%. El ecosistema español logra adelantar sin miramientos a grandes potencias comunitarias como Alemania (72%), Italia (69%) o Francia (68%).
La brecha del presupuesto tecnológico
El informe dibuja un escenario muy optimista donde el 22% de las corporaciones patrias ya destina al menos una décima parte de sus ingresos a la innovación. Esta cifra también se sitúa cómodamente por encima del promedio mundial del 20% y supera de nuevo a sus vecinos europeos.
Sin embargo, el barómetro también destapa una evidente brecha de inversión, revelando que el 11% de los negocios locales dedica un 3% o menos de su facturación a innovar. Esta bolsa de rezagados es superior a la media global del 7%, conviviendo con otro 35% de empresas que invierte entre el 4% y el 6%.
El salvavidas de los algoritmos
El motor absoluto de este desembolso será la implantación de la inteligencia artificial como herramienta clave para disparar la productividad. Existe un consenso generalizado sobre la necesidad de exprimir estos nuevos algoritmos para sobrevivir en un entorno geopolítico cada vez más agresivo y cambiante.
De hecho, el 37% de los empresarios de nuestro país tiene claro que el mayor peligro actual es quedarse atrás en el dominio de estas tecnologías. En este sentido, Francisco Marín, expresidente del consejo asesor de Ayming y ex director general del CDTI, rechaza ser catastrofista sobre el futuro laboral.
El espejo de la estrategia china
El veterano experto asume que estas herramientas algorítmicas están golpeando negativamente a los perfiles más júnior del mercado de trabajo. A pesar de este bache inicial, el directivo defiende que en el medio plazo no se va a producir una destrucción real de empleo y aplaude la regulación europea.
Para ganar competitividad real, el responsable señala directamente al exitoso modelo de China, basado en inyectar esta tecnología de forma masiva y muy barata en las fábricas. «Esa es la batalla que hay que dar, sacar partido a la IA para mejorar nuestra productividad», sentenció durante la presentación del informe.
