Ya es oficial. La pasada noche, Space X envío su solicitud para debutar en Wall Street. La compañía, liderada por Elon Musk, tiene previsto cotizar bajo el ticker SPCX y previsiblemente iniciará sus operaciones el próximo 12 de junio.
SpaceX tienen una valoración aproximada de 1,75 billones de dólares y se prevé que la operación se convierta en una de las mayores OPV de la historia.
La empresa fundada por Elon Musk busca captar hasta 80.000 millones de dólares. Para ello, se ha aliado con 21 bancos que le ayudarán a lograr este ambicioso proyecto. Morgan Stanley MS.N, Goldman Sachs GS.N, JPMorgan Chase JPM.N, Bank of America BAC.N y Citigroup C.N serán los gestores principales (bookrunners).
El resto actuará en diferentes roles institucionales. Destaca Banco Santander que será uno de los colocadores de la emisión.
El folleto también abre una ventana poco habitual sobre las cuentas de SpaceX. La compañía registró 18.700 millones de dólares de ingresos en 2025, pero también fuertes pérdidas por el peso de sus inversiones en cohetes, satélites e infraestructura de inteligencia artificial.
Starlink sostiene el negocio
El área de conectividad, donde se integra Starlink, aparece como el principal pilar financiero. Este segmento generó 11.400 millones de dólares en 2025 y más de 3.200 millones solo entre enero y marzo de 2026.
La compañía también reconoce un giro estratégico hacia la infraestructura de IA, con planes vinculados a centros de datos orbitales y servicios de computación. Esa línea se suma a su negocio espacial tradicional y amplía el relato inversor más allá de Marte.
SpaceX informó de una pérdida superior a 4.200 millones de dólares en el primer trimestre de 2026, pese al crecimiento de ingresos. El dato refleja el coste de una expansión marcada por Starship, Starlink y la nueva apuesta por la inteligencia artificial.
Musk refuerza su imperio
La salida a bolsa también podría elevar la fortuna de Elon Musk, cuyo patrimonio se sitúa en torno a 807.000 millones de dólares, según The Guardian. Una valoración de este tamaño lo acercaría a la barrera del billón.
El folleto recoge una declaración de ambición máxima: «construir los sistemas y tecnologías necesarios para hacer la vida multiplanetaria», según SpaceX. La frase mantiene el relato fundacional, aunque el negocio ya mira con fuerza a satélites, datos e IA.
La operación llega en un momento de alta competencia entre grandes compañías tecnológicas. SpaceX menciona a OpenAI y Anthropic entre sus rivales relevantes, una señal de que su relato bursátil ya no pertenece solo al sector aeroespacial.
Una OPV con varias lecturas
Para el mercado, la clave estará en valorar si SpaceX merece una prima propia de empresa espacial, de operador de conectividad o de infraestructura de inteligencia artificial. Esa mezcla explica el tamaño de la operación, pero también sus riesgos.
La compañía llega al Nasdaq con ingresos crecientes, una marca global y contratos relevantes, pero también con pérdidas elevadas y necesidades de capital muy intensivas. El debut bursátil medirá hasta dónde están dispuestos a llegar los inversores con el nuevo gran relato de Musk.
