Hay ciudades que se recorren y ciudades que se cuentan. Tánger lleva más de un siglo en el segundo grupo.
Entre el Atlántico y el Mediterráneo, con Europa a la vista, la antigua Zona Internacional fue refugio de la generación beat, de aristócratas expatriados y de creadores que llegaban de paso y se quedaban años. Paul Bowles escribía en las teterías del Gran Socco. Yves Saint Laurent encontró en su luz buena parte de su paleta.
El riesgo de una ciudad así es quedarse atrapada en su propia leyenda. No es el caso.
El diseño, el interiorismo y la edición de lujo han vuelto a mirar hacia Tánger, pero no para recordar lo que fue, sino para contar lo que es. La ciudad se ha convertido en una referencia del lifestyle internacional para quien busca una elegancia bohemia, sofisticada y, sobre todo, auténtica.
En ese movimiento aparece Tangier Tangerine, escrito por Souleiman Berrada y publicado por Assouline.

Un libro que también es un objeto
Entrar en la Travel Series de Assouline es entrar en una de las colecciones más reconocibles de la edición de lujo. Tangier Tangerine sigue la regla de la casa: gran formato, encuadernación a mano en lino de un naranja intenso y cerca de tres kilos de peso. No es un libro para la mesilla. Es un libro para la mesa de centro, de esos que dicen algo del espacio antes de que nadie lo abra.

Berrada, escritor marroquí y secretario de la Fundación para la Fotografía en Tánger, escribe desde dentro. Y el proyecto tiene un vínculo personal añadido: las raíces marroquíes de Prosper Assouline, fundador de la editorial. Se nota en el cuidado de sus 276 páginas.
Puertas que normalmente no se abren
El libro reúne más de 150 ilustraciones y cruza el archivo histórico con fotografía contemporánea inédita, buena parte procedente de las colecciones de los propios tangerinos. Berrada entra donde el visitante no suele llegar: patios y residencias privadas de anticuarios y coleccionistas, y talleres de una nueva generación de artistas que está cambiando el arte contemporáneo en Marruecos.

La maquetación hace lo que se espera de Assouline. Deja que hablen el brillo del zellij, el azul cobalto de los portones y las sombras de la Kasbah, y acompaña con una tipografía limpia que invita a pasar página sin prisa.
Del papel a la marca
El interés por Tánger ya no cabe en un libro. Su estética inspira colecciones de moda, perfumería de autor y firmas de diseño como Port Tanger, la marca de gafas de sol cuyo modelo más conocido se llama, precisamente, Tangerine. El «estilo tangerino» funciona hoy como un activo de marca con alcance global.
Y ahí surge la pregunta incómoda: ¿se está convirtiendo un mito histórico en un producto de lujo más?
El libro tiene una respuesta razonable. Al apoyarse en la mirada local de Berrada, esquiva el cliché turístico y la postal colonial. No vende una ciudad empaquetada. Pone el foco en los artesanos, en el patrimonio arquitectónico y en una ciudad que sigue viva y que ha sabido recibir al visitante sin dejar de ser ella misma.

Diseñado para ser visto y leído
Tangier Tangerine es un libro sobre viajes, sí, pero también sobre una manera de vivir. Encaja con coleccionistas, con quien disfruta del interiorismo y con quien valora la fotografía de autor.
Y cumple con lo que se le pide a un buen libro de mesa de centro: mejorar el espacio en el que está y llevarse a quien lo hojea a otro sitio. En este caso, al viento del Estrecho, al té con menta al atardecer y a una luz que no se parece a ninguna otra.
