El inmueble que Telefónica ocupa en el número 28 de la Gran Vía madrileña ha cambiado de manos por 200 millones de euros. Las escrituras se firmaron este martes 2 de septiembre y ponen fin a un proceso de venta abierto a finales de 2025.
Quien se queda con el edificio es Tomás Olivo, empresario murciano cuyos negocios se articulan en torno a General de Galerías Comerciales.
Esa sociedad gestiona 14 parques y centros comerciales en distintos puntos del país. Entre ellos figuran Nevada, en Armilla (Granada), y La Cañada, en Marbella (Málaga). A esa cartera sumó hace poco Serrallo Plaza, también en la capital granadina. El grupo ocupa además la segunda posición accionarial en Unicaja Banco.
Cien millones por debajo de lo previsto
La operadora encargó la operación a la banca de inversión Rothschild y calculaba obtener alrededor de 300 millones de euros. El precio pactado se ha quedado 100 millones por debajo de esa previsión.
El recorte tiene una explicación urbanística. El edificio no admite, de partida, su reconversión en hotel de lujo, en viviendas particulares ni en centro comercial, por las limitaciones fijadas por el consistorio.
La delegación de Urbanismo del Ayuntamiento de Madrid hizo llegar a los aspirantes que no consideraba autorizable destinar el edificio a uso residencial ni a terciario comercial. Ese aviso enfrió las pujas y explica la rebaja final.
Diez años vendiendo ladrillo
La operación se enmarca en una política que Telefónica aplica desde hace una década. La compañía ha ido desprendiéndose de edificios y otros activos inmobiliarios para generar liquidez y reducir su deuda financiera.
Pocos inmuebles de su cartera tienen tanta carga simbólica. Construido en 1930, fue el primer rascacielos levantado en Europa y desde sus instalaciones se cursó la conferencia telefónica que cruzó por primera vez el Atlántico hasta Estados Unidos.
Cualquier cambio en el destino del edificio pasará por una negociación formal entre General de Galerías Comerciales y los técnicos municipales. Serán ellos quienes fijen qué actividades encajan con la ficha urbanística vigente del inmueble.
