Los riesgos geopolíticos siempre reactivan la demanda de activos seguros, como la deuda pública estadounidense. Las espadas en alto entre EE.UU e Irán tras el asesinato hace unos días del general Qasem Soleimani, que ya ha propiciado una respuesta en forma de lanzamiento de misiles sobre una base iraquí utilizada por tropas estadounidenses, han vuelto la mirada de los inversores en los últimos días sobre los bonos de la primera potencia económica mundial. Su rendimiento -que se mueve de forma inversa a los precios- se ha reducido en las últimas jornadas, al pasar las notas del Tesoro a 10 años del 1,94% del miércoles pasado a los entornos del 1,8% de la última sesión, aunque se han llegado a ver en niveles algo inferiores. Según Markus Allenspach, jefe de investigación de Renta Fija de Julius Baer, detrás está no solo el aumento de la tensión geopolítica, sino también el hecho de que las tasas del mercado monetario de EE. UU. “han disminuido durante el cambio de año gracias a las inyecciones masivas de liquidez de la Reserva Federal, lo que respalda nuestra opinión de que la tensión de septiembre y principios de diciembre de 2019 fue de naturaleza técnica, no un signo de estrés sistémico”.
Más allá de la situación actual (hoy ya revertida ante la rebaja de la tensión), ¿ es recomendable tener algo de deuda americana en cartera?
Treasury sí o no
Para Francisco Sainz, CIO de Imantia Capital, existen dos razones importantes para tener deuda pública americana en cartera. La primera se basa en la previsión de movimientos de tipos por parte de la Reserva Federal. “No vemos una aceleración en el ciclo que justifique mayores presiones inflacionistas en la economía americana y nos cuesta ver a la propia Fed subiendo los tipos de forma acusada en año electoral”, subraya. La segunda razón detrás de esta positiva visión es que 2020 volverá a ser un año donde estar muy pendientes del ruido geopolítico. “Cualquier noticia (como la muerte del general iraní en Irak) lleva a una huida hacia activos refugio tales como la deuda publica americana (la ganancia del bono 10 años americano ese mismo día 3 fue cercana a 0.80%, rentabilidad muy significativa en un entorno de tipos cero)”, destaca.
También desde Bankia AM creen que la deuda americana es uno de los segmentos de renta fija que “pueden seguir aportando valor en 2020”, destaca su directora, Rocío Eguiraun. Además de la renta fija USA cita a la deuda pública periférica europea y a la renta fija de países emergentes. “En EE.UU. prevemos un repunte de tipos de interés, pero muy ligero, que no pondría en peligro la rentabilidad vía cupones. El riesgo en este mercado es una depreciación del dólar que cubriríamos, al menos parcialmente”, asegura.