Uber ha logrado una importante victoria en los tribunales británicos. La plataforma de movilidad ha conseguido que la justicia desestime dos demandas vinculadas, valoradas en unos 340 millones de libras (aproximadamente 453 millones de dólares), impulsadas por miles de conductores de los icónicos taxis negros de Londres y dos antiguas empresas de vehículos de alquiler.
El conflicto de las licencias
El origen de este frente judicial se remonta a principios de 2024. Los demandantes acusaban a la multinacional tecnológica de haber aportado «información engañosa e inexacta» a la autoridad reguladora local, Transport for London, con el objetivo de obtener su licencia de operación comercial en la capital británica de forma irregular.
Prescripción de las reclamaciones
Frente a estas acusaciones, la corporación negó tajantemente cualquier tipo de mala praxis. Su estrategia de defensa se basó en argumentar frente al juez que las demandas se habían registrado una vez expirado el estricto plazo legal de prescripción de seis años establecido para este tipo de reclamaciones civiles, por lo que exigían su archivo directo.
El Tribunal Superior de Justicia del país ha respaldado finalmente los argumentos de la plataforma y ha ordenado la anulación de los procesos. Por el momento, las instituciones judiciales no han hecho pública la copia íntegra con los detalles técnicos de la resolución.
