Volkswagen cerró el primer semestre de 2026 con un beneficio neto de 3.103 millones de euros, un 30,7% menos que durante el mismo periodo del año anterior. La presión de los aranceles, la caída de las ventas en China y los costes ligados a su transformación volvieron a castigar las cuentas del fabricante alemán.
Los ingresos se mantuvieron prácticamente estables en 158.102 millones de euros, con un retroceso del 0,2%. El resultado operativo cayó un 11,6%, hasta 5.931 millones, mientras que el margen operativo descendió del 4,2% al 3,8%.
La evolución fue algo más favorable durante el segundo trimestre. Entre abril y junio, la facturación creció un 2%, hasta 82.444 millones de euros, aunque el beneficio operativo disminuyó un 9,5%, hasta 3.469 millones. El beneficio neto trimestral cayó un 32,9%, hasta 1.538 millones.
China lastra las ventas
El grupo vendió 3,99 millones de vehículos durante la primera mitad del año, un 8,4% menos. Las entregas a clientes descendieron un 6,3%, hasta 4,13 millones de unidades, principalmente por la debilidad del mercado chino.
Las ventas en China se desplomaron un 31,6% durante el semestre. Este descenso neutralizó el crecimiento registrado en regiones como Sudamérica, Europa occidental y Europa central y oriental. Norteamérica, por su parte, terminó el periodo con un ligero avance tras recuperar terreno en el segundo trimestre.
La competencia de los fabricantes chinos, las tensiones comerciales y los mayores costes regulatorios están obligando a Volkswagen a acelerar su reestructuración. El grupo también afronta el impacto económico de los aranceles y el coste de abandonar la producción del eléctrico ID.4 en Estados Unidos.
Los eléctricos ofrecen una señal positiva
El mercado europeo representa uno de los principales motivos para el optimismo. La cartera total de pedidos aumentó un 12% respecto al cierre de 2025, mientras que los encargos de vehículos totalmente eléctricos crecieron más de un 50%.
Los automóviles eléctricos ya representan más del 30% de la cartera de pedidos del grupo en Europa. La nueva familia de eléctricos urbanos acumula más de 70.000 encargos, una cifra que, según Volkswagen, supera sus propias expectativas.
La compañía también mejoró notablemente su generación de caja. El flujo de caja neto de la división de automoción alcanzó los 3.166 millones de euros, frente al dato negativo de 1.350 millones registrado un año antes.
Volkswagen rebaja sus previsiones
Pese a estas señales, Volkswagen ya no espera aumentar su facturación durante 2026. La empresa prevé ahora que sus ingresos se mantengan estables o caigan hasta un 3%, frente al crecimiento de hasta el 3% que contemplaba anteriormente.
El grupo mantiene, no obstante, su objetivo de cerrar el ejercicio con un margen operativo de entre el 4% y el 5,5%. Volkswagen espera que las medidas de ahorro, la reducción de costes y una evolución más favorable del catálogo permitan mejorar la rentabilidad durante el segundo semestre.
El consejero delegado del grupo, Oliver Blume, ha fijado como objetivo convertir a Volkswagen en el fabricante de automóviles «más atractivo del mundo» en 2030. Para lograrlo, la empresa pretende reducir hasta un 50% su gama de modelos, eliminar complejidad, ajustar la capacidad de producción y concentrar las inversiones en tecnologías estratégicas.
