Equipo de Zentinel junto a Pere Navarro, delegado especial del Estado en el CZFB Equipo de Zentinel junto a Pere Navarro, delegado especial del Estado en el CZFB

Zentinel crece desde DFactory y estudia su expansión a Italia con Alca Technology

Zentinel repasa su crecimiento en DFactory mientras prepara nuevos proyectos de datos industriales y mira hacia Italia.
Equipo de Zentinel junto a Pere Navarro, delegado especial del Estado en el CZFB :: CZFN

La historia de Zentinel en DFactory Barcelona se puede contar a través de sus mudanzas. Primero fue un espacio de coworking. Después llegó una oficina pequeña. Y, cuando el equipo y la tecnología empezaron a necesitar más sitio, tocó trasladarse de nuevo. Esta vez, a una oficina grande.

El recorrido resume bastante bien lo ocurrido desde que la tecnológica nació en Barcelona en mayo de 2022. Sus primeros pasos fueron en TecnoCampus, donde había estudiado su CEO, pero desde el principio el equipo tenía la mirada puesta en DFactory, el ecosistema de industria 4.0 impulsado por el Consorci de la Zona Franca de Barcelona (CZFB).

El traslado llegó al verano siguiente. Y lo que inicialmente era un lugar desde el que trabajar terminó convirtiéndose también en una pieza del crecimiento de la empresa.

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«Para nosotros DFactory es un aval a nivel internacional», explican desde Zentinel. Algo especialmente importante para una compañía que ya cuenta con presencia en Latinoamérica, donde aseguran que el ecosistema barcelonés también es conocido.

Pero compartir espacio con otras tecnológicas tiene otra consecuencia menos visible que una dirección en la tarjeta de visita: las empresas terminan encontrándose. Zentinel habla de colaboraciones surgidas alrededor de iniciativas como el SIL y pone un ejemplo concreto, Alca Technology, otra compañía del ecosistema con la que incluso estudia abrir una delegación en Italia.

Desde Zentinel hacen sus propios cálculos sobre lo que ha significado instalarse allí: estiman que formar parte de DFactory les ha permitido avanzar entre un año y un año y medio respecto al camino que habrían recorrido por su cuenta.

Las máquinas también tienen algo que contar

Si las oficinas explican el pasado reciente de Zentinel, los datos industriales explican buena parte de lo que pretende hacer a partir de ahora.

La compañía trabaja en la captura de información directamente desde las máquinas. No se trata únicamente de acumular datos, sino de conseguir lo que denomina quality data: información filtrada, verificada y preparada para utilizarse en la mejora de la productividad.

Esta cuestión ganará peso con el despliegue del pasaporte digital de producto, que obligará a manejar información trazable y fiable sobre los productos y sus procesos. Ahí Zentinel quiere encontrar su espacio: verificando que los datos recogidos sean correctos y que permanezcan bajo el control de su propietario.

Y detrás de las máquinas siguen haciendo falta personas. La empresa anticipa que buena parte de sus próximas incorporaciones estarán relacionadas con la programación, mientras observa cómo la inteligencia artificial, la captura de datos y la ciberseguridad van ganando protagonismo en la industria.

Hay otro dato del que Zentinel presume especialmente: todo su equipo pasó previamente por un periodo de prácticas en la compañía antes de incorporarse a la plantilla. La empresa también colabora con centros educativos en un proyecto STEAM dirigido a niñas y lleva dos años patrocinando equipos para acercar estos ámbitos al talento femenino.

Cuatro años después de su nacimiento, aquella empresa que llegó con una mesa en un coworking ya necesita una oficina grande. Y mientras continúa creciendo dentro de DFactory, Zentinel empieza a mirar más allá de Barcelona: hacia Italia, Latinoamérica y una industria en la que cada máquina generará cada vez más datos que habrá que saber capturar, verificar y utilizar.

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