Audi levantará su primera fábrica en Estados Unidos. La filial de Volkswagen destinará 4.000 millones de dólares a una planta en el estado de Georgia, según publica El Mundo. Las instalaciones, situadas cerca de Macon, tendrán capacidad para fabricar hasta 200.000 vehículos al año y generarán alrededor de 4.500 empleos directos.
El anuncio lo realizó Donald Trump el pasado sábado durante un acto en Perry (Georgia), a poco más de una semana de las elecciones legislativas del 3 de noviembre. Audi lo confirmó posteriormente mediante un comunicado oficial.
El detonante: 1.200 millones en aranceles. La compañía había cifrado en 1.200 millones de euros el impacto de las barreras comerciales de la Administración Trump sobre sus resultados de 2025. Hasta ahora, Audi abastecía el mercado estadounidense exclusivamente mediante importaciones desde Europa y México. La nueva planta elimina esa exposición arancelaria para su gama de mayor volumen en Norteamérica.
La fábrica se dedicará a grandes todocaminos de lujo. Reuters adelantó que entre los modelos previstos figuran los Audi Q7, Q8 y Q9, aunque la compañía no ha confirmado oficialmente qué vehículos se ensamblarán. El consejero delegado, Gernot Döllner, fue explícito durante el anuncio: «Estamos planeando traer nuestros SUV más grandes y exclusivos y producirlos aquí, en Macon, Georgia».
Calendario ajustado. Los trabajos preparatorios arrancarán en 2027. Las autoridades de Georgia sitúan el inicio de la producción a pleno rendimiento en 2031. Además, Reuters apunta a planes paralelos para ensamblar otros 25.000 vehículos anuales en Carolina del Sur, aprovechando las instalaciones que Scout Motors —otra marca del grupo Volkswagen— está desarrollando en ese estado.
El ángulo estratégico. Audi aspira a consolidar Norteamérica como uno de sus tres grandes centros de producción, junto con Europa y China. La decisión llega mientras Volkswagen ejecuta un proceso de reestructuración en Alemania y mientras Audi acumula una caída del 16% en ventas en EE. UU. en lo que va de año, presionada también por la competencia creciente de los fabricantes chinos. La compañía subraya que sus plantas europeas seguirán siendo centrales en su red productiva y que la fábrica estadounidense las complementará, no las sustituirá.
