La aplicación permitirá a sus usuarios invertir en corporaciones tecnológicas privadas antes de su salida a bolsa mediante la plataforma «Revolut Ventures». Este vehículo financiero estará disponible a partir de 2027 gracias a una alianza estratégica de la compañía con Carne Group.
El objetivo de esta iniciativa es eliminar las históricas barreras que bloqueaban el acceso del inversor minorista al tejido empresarial privado. Hasta ahora, estas operaciones de alto crecimiento estaban reservadas casi en exclusiva para grandes instituciones y fortunas.
La creación de valor esquiva los mercados públicos
La decisión de la entidad responde a un profundo cambio estructural en el ecosistema emprendedor, ya que las corporaciones retrasan cada vez más su debut bursátil. El tiempo medio para salir a cotizar ha pasado de los 6,9 años registrados en 2014 a los 11 años en 2025.
Como resultado, gran parte de la creación de valor y los beneficios se están generando mientras las compañías aún no son cotizadas. Rolandas Juteika, director de Patrimonio y Trading en Revolut, subraya que la meta es dar acceso a los líderes del mañana desde su propia aplicación.
La sequía de la renta variable tradicional
Este movimiento estratégico hacia el mercado privado coincide con una drástica reducción de las opciones de inversión en los parqués tradicionales estadounidenses. El número de empresas cotizadas en Estados Unidos ha caído a la mitad, pasando de 7.000 corporaciones en el año 2000 a solo 3.900 en 2025.
Cada vez más firmas maduras que generan caja deciden mantenerse bajo el control del capital privado o rechazan dar el salto definitivo a los mercados públicos. Esta tendencia reduce inevitablemente las oportunidades de rentabilidad para el inversor minorista tradicional de toda la vida.
Integración nativa y advertencia de riesgos
La nueva plataforma colaborará con algunas de las empresas no cotizadas más destacadas a nivel mundial para integrarlas de forma nativa en la aplicación actual. Esta alternativa se sumará al catálogo patrimonial que ya incluye acciones, fondos monetarios, ETF y bonos.
No obstante, los usuarios seleccionados deberán asumir condiciones muy diferentes a las del mercado continuo. Estas inversiones entrañan un riesgo importante de pérdida de capital y resultan considerablemente menos líquidas que la renta variable cotizada estándar.
