BlackRock planea comprar acciones de SpaceX por al menos 5.000 millones de dólares en la oferta pública de venta (OPV) de la compañía aeroespacial, según ha adelantado The Wall Street Journal.
La operación refuerza la expectativa en torno al debut bursátil de la empresa fundada por Elon Musk, que aspira a convertirse en una de las mayores salidas a bolsa de la historia de Estados Unidos.
SpaceX ha fijado el precio de colocación en 135 dólares por acción, dentro de una oferta valorada en 75.000 millones de dólares. Ese volumen situaría la valoración de la compañía cerca de 1,77 billones de dólares.
Una OPV de récord
La entrada de BlackRock confirma el fuerte interés de los grandes inversores institucionales por SpaceX, una compañía que ha construido su atractivo sobre dos pilares: el negocio espacial y la expansión de Starlink.
El grupo también ha despertado demanda entre fondos soberanos, grandes patrimonios y oficinas familiares. La colocación llega en un momento de mayor apetito por las compañías tecnológicas con capacidad de crecimiento global.
El interés de BlackRock no garantiza una asignación completa. En una operación de esta magnitud, los bancos colocadores ajustan los paquetes finales en función de la demanda y del equilibrio entre inversores institucionales y particulares.
Elon Musk abre la puerta al minorista
La OPV de SpaceX incorpora un elemento poco habitual: una posible asignación elevada para inversores minoristas. La compañía estudia reservar hasta el 30% de la oferta a particulares, un porcentaje superior al de muchas salidas a bolsa tradicionales.
Esa decisión encaja con la estrategia de Elon Musk, que ha buscado ampliar la participación de pequeños inversores en torno a sus compañías. También añade una capa de volatilidad potencial en el estreno bursátil.
El mercado observa, además, la estructura de gobierno corporativo prevista para SpaceX. El fundador busca mantener una posición de control relevante en una empresa que combina contratos públicos, lanzamientos espaciales, telecomunicaciones y nuevos proyectos tecnológicos.
Un test para el mercado
La operación llega en un contexto marcado por el retorno de las grandes OPV tecnológicas y por una mayor competencia entre fondos por entrar en activos de crecimiento antes de su cotización.
Para BlackRock, una inversión de este tamaño permitiría tomar posición en una compañía considerada estratégica dentro de la nueva economía espacial. Para SpaceX, el respaldo de un gestor global reforzaría la confianza del mercado antes de su debut.
La clave estará en la evolución de la acción tras el inicio de cotización. La demanda previa es elevada, pero el nivel de valoración exigirá a SpaceX demostrar crecimiento, rentabilidad futura y capacidad para sostener sus negocios más intensivos en capital.
