Christine Lagarde, Presidenta del Banco Central Europeo Christine Lagarde, Presidenta del Banco Central Europeo

El adiós de Lagarde desata la guerra por el control del BCE

La salida anticipada de la presidenta obliga a renovar la cúpula de Fráncfort en bloque. Macron acelera el pacto y España presiona con un candidato de consenso
Christine Lagarde, Presidenta del Banco Central Europeo :: BCE

Christine Lagarde abandonará su despacho el próximo 7 de febrero, nueve meses antes de agotar su mandato oficial. Este movimiento táctico, largamente rumoreado en los mercados financieros, obligará a los miembros de la eurozona a ejecutar una renovación estructural sin precedentes en Fráncfort.

La decisión no responde únicamente a los ritmos económicos, sino a un frío cálculo geopolítico. Adelantar este gran relevo institucional garantiza que el gobierno francés de Emmanuel Macron pueda liderar las negociaciones continentales antes de enfrentarse a sus vitales elecciones de primavera.

El gran mercado de la política monetaria

El bloque europeo debe pactar en pocas semanas el relevo simultáneo de los tres sillones más poderosos del comité ejecutivo del banco. A la caída de la presidenta se suman las salidas de la alemana Isabel Schnabel, experta en mercados, y del influyente economista jefe irlandés, Philip Lane.

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Este colosal vacío de poder obliga a las grandes capitales a negociar un complejo encaje de bolillos diplomático. Tras la salida de Luis de Guindos el pasado año, potencias corporativas como Francia, Alemania y la propia España arrancan esta dura carrera sin representación en el consejo directivo.

Hernández de Cos frente al rigor nórdico

La carrera por la presidencia del BCE se ha polarizado en dos grandes perfiles macroeconómicos. El candidato español, Pablo Hernández de Cos, exgobernador del Banco de España, se enfrenta directamente a Klaas Knot, exgobernador neerlandés y perfil históricamente afín al Bundesbank alemán.

La candidatura del directivo español ha logrado un insólito consenso de Estado, uniendo los intereses del Gobierno y del Partido Popular. Frente a él, Knot arrastra el estigma de su extrema firmeza durante la pasada crisis del euro, encarnando la postura más rígida de los países del norte.

«Halcones», «palomas» y las cartas ocultas

Aunque ambos banqueros presentan historiales técnicos intachables, el mercado escruta su nivel de tolerancia hacia la inflación. Mientras el sur prefiere a las «palomas», enfocadas en no ahogar la actividad empresarial con los tipos, el norte sigue apostando por la línea dura de los «halcones».

A pesar de que el pulso entre España y Países Bajos domina el debate público, la diplomacia europea es experta en giros de guion. Nadie descarta que un candidato tapado termine irrumpiendo para desbloquear los vetos cruzados, tal y como ocurrió con la propia Lagarde hace ocho años.

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