El FMI avisa: la deuda mundial superará el 100% del PIB

El Fondo Monetario Internacional reclama ajustes inmediatos y prevé que los intereses de la deuda sigan encareciéndose hasta 2031.

La deuda pública del conjunto del planeta rebasará el 100% del PIB en 2030, una proporción que no se daba desde el final de la Segunda Guerra Mundial. Así lo recoge la última publicación del Fondo Monetario Internacional (FMI), que reclama a los Gobiernos ajustes inmediatos en sus cuentas y avisa de que esperar saldrá mucho más caro.

El encarecimiento del dinero está detrás del aviso. Lo que los Estados abonan de media por lo que deben subirá desde el 2,1% que marcaba en 2021 hasta el 3,7% previsto para 2031. Y ese porcentaje se aplica sobre un volumen de pasivo que no deja de crecer.

Los bonos ya se han movido

Los mercados llevan meses anticipando ese escenario. Entre febrero y septiembre, la rentabilidad media de los títulos a diez años de los países del G7 avanzó más de un punto porcentual y alcanzó cotas que no se veían en casi 20 años.

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El caso de Estados Unidos resume el apuro. La partida destinada a pagar intereses absorbía el 2,8% del PIB antes de la pandemia y llegará al 5,7% en 2031, según los cálculos del Fondo. Es tanto dinero como el que el país tiene reservado para su Seguridad Social.

El organismo describe una espiral: cuanto más se debe, más se paga de intereses, y cuanto más se paga, más engorda la cifra pendiente. A la vez aparecen facturas nuevas en defensa, en la transición energética y en el cuidado de poblaciones que envejecen. Con ese panorama, los Gobiernos llegan debilitados a la siguiente sacudida económica, y las tensiones geopolíticas y los conflictos armados las han vuelto más habituales.

El déficit va en dirección contraria

Lo que el FMI pide es que la diferencia entre ingresos y gastos, descontado el pago de intereses, resulte más sólida. Sus propias cifras apuntan al lado opuesto: «Se prevé que el déficit primario mundial se amplíe en 2026, evolucionando en sentido contrario a lo necesario para estabilizar la deuda», indica el organismo. El desfase rondará el 3,3% del PIB cuando haría falta acercarlo al 2,6%.

Hay un agravante técnico. Las economías avanzadas han renovado su financiación a plazos más breves, de modo que cada decisión de los bancos centrales se nota antes en la factura. «Un elevado nivel de endeudamiento y unos plazos de vencimiento más cortos pueden dificultar el restablecimiento de la estabilidad de precios y encarecerlo para las finanzas públicas», explica el Fondo.

Qué pide a cada bloque

Para enderezar la trayectoria, el FMI exige «medidas concretas, respaldadas por planes creíbles a medio plazo y supuestos realistas». Con ello busca frenar el coste de financiarse y evitar que los problemas de unos contagien a los demás.

A las economías emergentes les encarga rebajar sus puntos débiles en materia fiscal y administrar mejor lo que deben. A los países de renta baja, recaudar con más eficacia y afinar el uso de cada euro gastado, de forma que las partidas consideradas prioritarias no sufran recortes.

El mensaje final del organismo no admite demasiada lectura: «Cuanto más tiempo esperen los países, más doloroso resultará el ajuste».

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