El hundimiento de la bolsa en Indonesia tras la amenaza de expulsión de MSCI

La bolsa de Yakarta sufre su mayor desplome en décadas tras la amenaza de MSCI de degradar al país al estatus de mercado independiente.

La bolsa de Indonesia ha firmado su mayor desplome histórico desde la crisis asiática de 1998 tras sufrir una caída superior al 11% en una sola jornada. El detonante ha sido la advertencia pública de MSCI, uno de los principales proveedores mundiales de índices bursátiles, que evalúa degradar al país asiático desde la categoría de «mercado emergente» al nivel más bajo de «mercado independiente».

El movimiento expulsaría a Indonesia de los índices internacionales, cortando drásticamente su acceso al capital extranjero. Esta inminente degradación encuadraría a la principal economía del sudeste asiático en un exiguo club de parias financieros compuesto únicamente por países como Líbano o Zimbabue, y al que anteriormente solo se ha relegado a Rusia tras la invasión de Ucrania y a Argentina por imponer duros controles de capital.

El lastre de la manipulación bursátil

La contundente propuesta de MSCI ha borrado de un plumazo cerca de 65.000 millones de dólares del mercado de valores nacional. El proveedor de índices fundamenta su amenaza en una histórica opacidad corporativa, la existencia de múltiples redes de comercio bursátil coordinado y la evidente falta de medidas institucionales para castigar los delitos financieros.

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Ante la severidad de este castigo, la Bolsa de Indonesia ha calificado la decisión de «inesperada» y ha procedido a reducir el límite de caída diario al 7% para intentar frenar la espiral de ventas. En un esfuerzo desesperado por cumplir con las exigencias del mercado occidental, el regulador nacional aprobó el pasado viernes sanciones por valor de 116,4 millones de dólares contra inversores vinculados a operaciones de manipulación masiva.

Un agujero de miles de millones de dólares

El castigo por la expulsión podría ser letal para la economía nacional. Firmas de análisis como JPMorgan y UBS advierten de que una retirada total de la catalogación MSCI desencadenaría fugas pasivas de capital de hasta 6.000 millones de dólares, a lo que habría que sumar la espantada en bloque de fondos de gestión activa por valor de otros 15.000 millones de dólares.

El pánico institucional ya se ha contagiado al mercado de bonos soberanos y ha hundido a la rupia frente al dólar. La inestabilidad obliga ahora a Bank Indonesia a debatir de urgencia una subida de sus tipos de interés, inicialmente previstos para mantenerse estables, con el objetivo prioritario de intentar frenar la sangría de capital extranjero antes de que desestabilice por completo sus presupuestos públicos.

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