Apple siempre ha rendido culto a la pulcritud visual. Cuanto más aire, menos peso y más minimalismo, mejor. Sin embargo, su plataforma musical acaba de dar un giro de volante para ensuciarse un poco las manos y reclamar presencia.
Apple Music ha enterrado el rótulo aséptico de su anterior etapa para presentar unas letras en minúscula de trazo grueso, apostando por una identidad gráfica que no ha nacido en un lienzo digital, sino en un laboratorio físico.
Aceite mineral y ondas de sonido
El cambio tipográfico, que utiliza una versión fuertemente personalizada de la fuente corporativa SF Pro, viene escoltado por un símbolo y un icono de nota musical esculpidos mediante vibraciones. Para crear esta imagen, la compañía reprodujo distintas frecuencias a través de un transductor, un dispositivo encargado de convertir el audio en energía física, bajo un recipiente poco profundo lleno de aceite mineral.
Al recibir el impacto de las notas, la superficie del líquido comenzó a moverse, creando ondulaciones y refracciones únicas que fueron grabadas por una cámara. De esos meses de experimentación y trabajo puramente artesanal ha surgido la forma definitiva de la marca.
Fred again.. compone la firma sonora
Para que el aceite dibujara la onda perfecta, la firma necesitaba primero componer el sonido exacto. Fred again.., productor musical, colaboró estrechamente con el equipo de NEST Acoustics para descomponer notas individuales y formular la firma sonora distintiva de la plataforma. Ese audio final fue la materia prima que, literalmente, acabó esculpiendo los elementos visuales al hacer vibrar el fluido.

Este lenguaje estético, que traslada la energía de la música a la imagen exterior, se apoya visualmente en el efecto «Liquid Glass» propio de los sistemas operativos de la manzana. El nuevo aspecto ya asomó a finales de septiembre en la campaña de presentación del Apple Music Hall, un espacio para música en directo para 600 personas ubicado en Londres. Ahora, el rediseño más robusto ya asoma en las betas para desarrolladores de iOS 27.2 y macOS 27.2, marcando el fin de la era de los susurros tipográficos en su servicio musical.
