Ninguna de las cuatro fábricas que Michelin mantiene en España —Vitoria-Gasteiz, Lasarte, Aranda de Duero y Valladolid— tiene garantizada su continuidad más allá de diez años. Así lo trasladó la dirección de la multinacional francesa de neumáticos este miércoles durante su intervención en el ‘Foro Capital’, celebrado en Vitoria-Gasteiz.
«Es muy duro de decirlo, pero esto es lo que dice nuestro patrón cuando viene a visitarnos», afirmó César Moñux, presidente de Michelin España y Portugal. El directivo apeló a la «responsabilidad» de todas las personas que trabajan en el grupo para que «la siguiente generación» pueda continuar en la compañía si así lo desea. «El pasado no garantiza el futuro», resumió.
La producción de neumáticos del grupo ha caído un 20% en tonelaje en cuatro años, un retroceso que ha derivado en el cierre de varias plantas en distintos países. En ese escenario, Moñux situó la fábrica de Vitoria-Gasteiz en el «top 3» mundial del grupo y advirtió de que preservarla ya supone «un gran desafío».
El absentismo se ha duplicado en una década
El presidente de la filial ibérica se detuvo en las cifras de absentismo de las plantas españolas, un problema que, según recordó, «se ha duplicado» en los diez últimos años. Reconoció que no todo responde a «fraude», puesto que ese indicador recoge también bajas por enfermedad y permisos. Por eso reclamó abordarlo «con rigor, sin simplificaciones y sin debates polarizantes».
«Tras de cada ausencia, existe una realidad humana que merece respeto, atención y acompañamiento», señaló. El directivo vinculó el fenómeno a la competitividad empresarial y lo describió como «un problema económico y de sociedad», que exige actuar sobre sus causas desde la salud física y mental, la prevención y la mejora de las condiciones de trabajo.
«La salud de las personas y la competitividad de nuestras empresas no son objetivos contrapuestos; son dos caras de la misma realidad», apuntó el responsable de Michelin, que calificó el absentismo como «un desafío colectivo» y no solo empresarial.
Competencia asiática y políticas industriales
Sobre la presión de la competencia asiática en la automoción europea, Moñux reclamó «políticas industriales que no estén cambiando en cada minuto» y que tengan en cuenta a la industria. Añadió que el sector necesita infraestructuras y una energía que permitan «competir».
Polarización y huelga general
El directivo expresó su «angustia» ante una polarización que, dijo, puede calar en las organizaciones y en la sociedad. Citando una reflexión que no atribuyó, lamentó que «estamos en un mundo donde los populismos intentan dar soluciones fáciles a problemas difíciles, y se pueden llegar a convertir en pequeñas dictaduras o regímenes autoritarios dentro de la democracia».
Preguntado por la huelga general del 11 de noviembre, defendió el papel del sindicalismo «cuando realmente representa a los intereses de la plantilla», y no cuando responde a «unas ideas políticas que le vienen de arriba a abajo». Para el presidente de la filial, la huelga debe ser «un último recurso» y la convocatoria le «choca más» porque «la industria es el sector que tiene los salarios más dignos».
