España gana el Mundial 2026 y también el de 2030 (económicamente)

Tras ganar el Mundial 2026 contra Argentina, España se prepara para ser anfitriona del Mundial 2030 y su fuerte impacto económico.
La selección española recogiendo su trofeo La selección española recogiendo su trofeo
La selección española recogiendo su trofeo :: RFEF

Con la resaca emocional de la segunda estrella para la selección española, son muchos los negocios en Estados Unidos, México y Canadá que aún siguen haciendo balance de lo que ser anfitriones de la competición ha dejado en sus arcas.

Esta misma situación se repetirá, a todas luces, dentro de cuatro años en la Península Ibérica, cuando España, Portugal y Marruecos se conviertan en las sedes del Mundial 2030. España, con 11 estadios seleccionados en 9 ciudades diferentes, será el país en el que más partidos se juegue y, por tanto, el que mayor impacto económico recibirá.

En España el único referente directo que existe se remonta al Mundial del 82, un evento para el que el estado español invirtió cerca de 120.00 millones de pesetas (720 millones de euros) y que dejó un impacto limitado, traducido más en modernización de infraestructuras y una relevante publicidad del país como destino turístico que incrementó en incipiente boom que se vivía.

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El Camp Nou durante el partido inaugural de España 82 :: FC Barcelona

El fútbol como destino

Casi 50 años después, el fútbol no se vive igual: más allá de un evento deportivo se ha convertido en un espectáculo de masas que mueve a millones de personas. En concreto, este 2026, han asistido 15 millones de espectadores a los diferentes encuentros del torneo.

Aunque desde el Área de Economía del Ayuntamiento de Madrid, una de las ciudades sede, advierten que «aún no hay estudios ya que es pronto para saber los partidos que se jugarían en Madrid» ni a qué fase corresponderán, sí se puede hacer una estimación aproximada del dinero que generará para el país.

El reciente Mundial celebrado en México, Estados Unidos y Canadá ha generado un impacto global de unos 40.900 millones de dólares, según datos de la FIFA, y creado unos 824.000 empleos.

El Santiago Bernabéu es uno de los candidatos a albergar la final :: Visit Madrid

Estados Unidos como referencia

Del dinero generado en este 2026, más de la mitad fue a parar a Estados Unidos, donde se disputaron 78 de los 104 partidos jugador. Aunque la FIFA no ha hecho oficial el número de lo que se jugarán en cada país, España es la nación que más estadios tendrá y, las estimaciones de expertos deportivos, dicen que podrían alojar entre 45 y 55.

Con estos datos, el impacto para el país se situaría entre los 8.000-12.000 millones de euros, cifra que se elevaría, en caso de que la final se juegue en nuestro territorio, hasta los 15.000.

En total, podrían generarse hasta 5.500 millones sólo de gastos turísticos internacionales a los que habría que sumar nacionales, gasto en comercio minorista y hostelería, desplazamientos entre sedes… hasta llegar a esos 12.000 millones.

Madrid y Barcelona, por capacidad hotelera y albergar dos estadios cada una, se llevarían la palma en el reparto con una estimación de 2.500 millones y 2.000 millones, respectivamente. Valencia, Sevilla, Zaragoza y Bilbao podrían alcanzar entre 500 y 900 millones mientras que San Sebastián, Vigo y Las Palmas estarían alrededor de 400 millones cada uno.

Estadio de la final del Mundial 2026 :: FIFA

Otros beneficiados

Además, hay que tener en cuenta las llamadas ciudades satélites: lugares donde no se disputan partidos pero que acogen a las selecciones en su preparación y/o a aficionados debido a su cercanía con las sedes oficiales.

En este caso, aunque el impacto directo es más reducido, el indirecto se multiplica y comienza antes incluso que la propia competición. Ciudades cercanas a Zaragoza, Vigo o San Sebastián serían los lugares elegidos para el stage de preparación o incluso como residencia de algunos equipos durante determinadas fases del torneo.

León XIV durante la visita a España
León XIV durante la visita a España :: Vaticano

Precedentes recientes

El pasado mes de junio, en Madrid coincidieron la visita del Papa y varios conciertos de Bad Bunny que dejaron en las arcas municipales cerca de 300 millones, según la AEHM. En ese caso, la visita papal duró dos días y la residencia del cantante se alargó durante 10 fechas y con un impacto global mucho más limitado.

La ocupación hotelera estuvo entorno al 80% durante esos días, cuando para el Mundial se estima en rozar el 100%. Estas cifras pueden mostrar la magnitud económica de organizar un evento como un mundial.

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