Hiper Usera y Naria mejoran la gestión de excedentes alimentarios

Ambas empresas colaboran en un proyecto para optimizar los excedentes alimentarios.

Hiper Usera, junto a la plataforma tecnológica Naria, ha lanzado un proyecto para mejorar la gestión de los excedentes alimentarios en sus supermercados. Este esfuerzo busca no solo optimizar los recursos, sino también reforzar su impacto social y medioambiental.

La solución digital implementada permite a Hiper Usera registrar y seguir los productos no comercializados, asegurando su gestión adecuada. Este proceso, ahora digitalizado, soluciona un método que históricamente fue manual y disparate, orientándose hacia un modelo más controlado.

Colaboración con impacto social

Esta colaboración permite canalizar los excedentes aptos para el consumo hacia entidades sociales, reduciendo así el desperdicio alimentario. La digitalización facilita también la coordinación entre los diferentes actores y ofrece información fiable para tomar decisiones estratégicas.

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El proyecto está alineado con la Ley 1/2025, que previene las pérdidas alimentarias, ayudando así a Hiper Usera a adaptarse a las nuevas normativas. La solución tecnológica ordena la operativa y garantiza la trazabilidad de las donaciones.

Eficiencia y cumplimiento normativo

La iniciativa no solo asegura el cumplimiento de la legislación, sino que también contribuye a optimizar la eficiencia interna de los supermercados. Mejora la gestión de los productos en las últimas fases de su ciclo, convirtiendo un potencial costo en una oportunidad de generar impacto social.

Eduardo Escribano, responsable de Calidad de Hiper Usera, ha destacado el avance que supone esta colaboración en su compromiso con una gestión más responsable del desperdicio alimentario.

Kilian Zaragozá, CEO y cofundador de Naria, ha subrayado el valor de estas alianzas para transformar el sector de la distribución mediante procesos eficientes y medibles en el tiempo.

Compromiso con la sostenibilidad

Con este proyecto, ambas compañías refuerzan su papel como agentes clave en la reducción del desperdicio alimentario, apostando por un modelo basado en la eficiencia operativa, trazabilidad e impacto social visible y cuantificable.

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