Jeff Bezos sigue elevando su apuesta por conquistar el espacio. El fundador de Amazon ha destinado 30.000 millones de dólares a Blue Origin desde su creación en 2000, una cifra que incluye otros 2.000 millones comprometidos recientemente en la primera ronda de financiación de la compañía con inversores externos.
La operación supone un cambio importante para una empresa cuyo crecimiento ha estado financiado hasta ahora fundamentalmente por Bezos. Según The Wall Street Journal, que cita documentación de la compañía y fuentes conocedoras del proceso, Blue Origin ya ha captado 10.000 millones de dólares en esta primera ronda y ha alcanzado una valoración de 140.000 millones.
Las sucesivas inyecciones de capital del empresario han permitido a la compañía aeroespacial alcanzar una plantilla de alrededor de 15.000 empleados y desarrollar una estrategia con la que busca reducir distancias con SpaceX, de Elon Musk.
De 800 millones a más de 30.000 millones en cinco años
Los planes de Blue Origin pasan ahora por acelerar de forma considerable su negocio.
La compañía registró unos ingresos de 800 millones de dólares en 2025 y espera alcanzar aproximadamente 1.400 millones este año. Sin embargo, sus previsiones para el final de la década son mucho más ambiciosas: aspira a superar los 30.000 millones de dólares de facturación en 2030.
Buena parte de ese crecimiento debería proceder del aumento de la demanda de lanzamientos orbitales, aunque Blue Origin también pretende desarrollar nuevas líneas de negocio.
Entre ellas figura un servicio de comunicaciones por satélite que todavía no ha puesto ningún equipo en órbita, además de una constelación de satélites de inteligencia artificial que la compañía planea desarrollar.
New Glenn para recortar distancias con SpaceX
Uno de los pilares de la estrategia es New Glenn, el lanzador de gran tamaño y propulsor reutilizable con el que Blue Origin pretende competir en el mercado de lanzamientos orbitales.
La compañía considera que este cohete puede ayudarla a reducir la ventaja que mantiene SpaceX. New Glenn ha completado hasta el momento tres misiones, aunque permanece sin volver a despegar desde la explosión de uno de los vehículos en una plataforma de lanzamiento en Florida el pasado mes de mayo.
La carrera enfrenta a Blue Origin con otros operadores de lanzamientos y fabricantes de satélites y vehículos espaciales, aunque SpaceX continúa siendo su principal referencia competitiva.
Bezos financia el espacio con sus acciones de Amazon
Para financiar durante estos años el crecimiento de Blue Origin, Bezos ha recurrido, entre otras vías, a la venta de parte de sus acciones de Amazon.
Su patrimonio ascendía a unos 275.000 millones de dólares a finales de septiembre, según el índice de multimillonarios de Bloomberg citado por The Wall Street Journal.
La entrada de inversores externos llega, además, después de un periodo de reorganización interna. Blue Origin realizó un ajuste de plantilla el pasado año y mantiene suspendidos sus vuelos turísticos suborbitales.
Desde que asumió el cargo hace cerca de tres años, su CEO, Dave Limp, ha insistido en acelerar tanto el calendario de misiones como los avances técnicos de la compañía, que trabaja además para cumplir sus compromisos con clientes como la agencia espacial estadounidense.
Después de más de dos décadas sostenida por el patrimonio de su fundador, Blue Origin entra así en una nueva etapa: más capital externo, más lanzamientos y nuevos negocios para intentar convertir la enorme inversión de Bezos en una compañía espacial capaz de competir a mayor escala con SpaceX.
