Entramos y lo primero que golpea es el azul eléctrico. No es solo un detalle, es la principal característica de estas oficinas. KMZERO, empresa vinculada al consumo de agua limpia y a la filosofía zero waste, convierte su oficina en una declaración visual desde el primer paso.
La intervención de Insayn Design Society parte de una idea clara: crear un showroom funcional donde la experiencia de marca se sienta antes de explicarse. Aquí no hay despachos cerrados ni compartimentos rígidos. Hay espacio abierto, luz y energía.
La oficina debía ser un lugar donde trabajar, pero también donde interactuar, desconectar y reforzar equipo. El resultado es un entorno que elimina fronteras físicas y favorece la dinámica colaborativa. Acogedora donde las haya.

Agua convertida en arquitectura
El concepto gira en torno a los estados del agua. Colores fríos, reflejos, transparencias y geometrías onduladas evocan el movimiento constante. Nada es casualidad, cada detalle está pensado «al dedillo».
Los separadores de policarbonato reutilizable ondulado generan efectos ópticos que recuerdan al agua en vibración. La luz se filtra y cambia según el ángulo, reforzando la sensación de fluidez.
Las curvas dominan el mobiliario. Arcos, tabiques semitransparentes y piezas diseñadas construyen una narrativa coherente donde la materialidad responde al discurso de sostenibilidad.

El azul como punto de encuentro
En el centro del espacio aparece la zona multifuncional teñida de azul eléctrico. Es una oficina que según la zona parece más un apartamento que un espacio de trabajo. Lo que aporta una acogida y una tranquilidad que beneficia el ambiente laboral.
El contraste con tonos salmón y azul lila claro genera separaciones visuales sin levantar muros. La división se consigue a base de nada más que colores.
Este rincón lúdico introduce una dimensión distinta en el día a día. Permite interacción transversal entre equipos y refuerza la cultura de empresa sin formalismos innecesarios.

Geometría, energía y cero residuos
Todo el mobiliario fue diseñado específicamente para el proyecto, lo que convierte esta oficina en una singular. Materiales frescos, combinación cromática potente y una identidad visual coherente con el discurso zero waste.
Las botellas de KMZERO se integran como elementos decorativos dentro de estructuras arqueadas que delimitan zonas. El producto se convierte en parte del espacio.
La oficina ubicada en la capital catalana no replica un modelo corporativo tradicional. Funciona como laboratorio visual de marca, donde sostenibilidad, diseño y cultura de equipo conviven sin compartimentos ni artificios.
