El caso abierto contra McDonald’s en un tribunal federal de Chicago ha trascendido las fronteras de la industria alimentaria. La denuncia colectiva, que acusa a la firma de usar herramientas predictivas para encarecer sus menús, expone el complejo reto de aplicar leyes antimonopolio del siglo pasado a la economía digital.
El núcleo del conflicto judicial gira en torno al modelo de negocio de la multinacional de los arcos dorados. El texto de la acusación señala que el 95% de sus 14.000 restaurantes en Estados Unidos son de propiedad independiente, por lo que deberían competir libremente sin la presión corporativa de un sistema centralizado.
El choque con la jurisprudencia
Los tribunales estadounidenses todavía lidian con el desafío de juzgar si estas herramientas facilitan la colusión indirecta entre empresas. La jurisprudencia actual establece que el uso de algoritmos informáticos para tomar decisiones comerciales no es una práctica inherentemente ilegal por sí misma.
Sin embargo, la línea roja se cruza cuando los negocios competidores utilizan estas plataformas para coordinarse y elevar los costes al consumidor. Maurice Stucke, experto antimonopolio de la Universidad de Tennessee, advierte de que la externalización de precios a un algoritmo provocará un claro aumento de los casos de colusión.
Precedentes con resultados dispares
Hasta el momento, las resoluciones judiciales sobre el uso de este tipo de software de terceros han sido mixtas. En julio, un tribunal de apelaciones dio la razón a los demandantes que acusaban a los hoteles casino de Atlantic City de compartir tecnología de precios para inflar artificialmente el coste de sus habitaciones.
Por el contrario, otro tribunal rechazó el año pasado una demanda similar contra los grandes recintos hoteleros de Las Vegas. A esto se suma el caso de la firma de software Realpage, que logró convencer a un juez de Nueva York para bloquear una ley estatal que prohibía a los propietarios usar herramientas algorítmicas de alquiler.
La defensa del modelo de franquicias
El proceso contra McDonald’s marca un hito al ser el primero en argumentar que las franquicias de una misma marca están abusando de esta tecnología. Daniel Francis, profesor de derecho en la Universidad de Nueva York, señala que el grado de independencia real de los locales será la gran clave para resolver el juicio.
El académico recuerda que, aunque los restaurantes tengan dueños distintos, su estatus de franquicia implica una coordinación natural de sus menús. «Estas sucursales simplemente no compiten entre sí en ningún sentido plausible: compiten contra otras cadenas», argumenta el experto legal al analizar la viabilidad del caso.
Por su parte, la multinacional reitera que su tecnología de análisis de datos no automatiza ni fija las tarifas en absoluto. La compañía se mantiene firme en su defensa y asegura que el sistema se limita a permitir que cada franquiciado tome las mejores decisiones comerciales para la viabilidad de su negocio.
