Tener menos de 35 años, un título universitario y un puesto administrativo o profesional coloca a un trabajador español en el tramo de mayor exposición a la inteligencia artificial (IA) generativa. Así lo dibuja un análisis de Fedea divulgado este jueves, que traslada a la clasificación española de ocupaciones un trabajo previo de la Organización Internacional del Trabajo (OIT).
El propio documento advierte de cómo hay que leer esa etiqueta. Exposición no es sinónimo de «automatización o pérdida de empleo»: buena parte de las tareas señaladas sigue necesitando a una persona detrás. La hipótesis central es la transformación de los puestos, no su desaparición.
«Más exposición no tiene que ver necesariamente con destrucción de empleo», subrayó Florentino Felgueroso, investigador asociado de Fedea. Por ahora, añadió, «no se observa una relación negativa entre la exposición potencial a la IA y la creación de empleo».
Oficinas sí, campo y hostelería no
El reparto por sectores resulta desigual. Arriba aparecen las tecnologías de la información y la comunicación (TIC), la banca y los seguros y el negocio inmobiliario. En la parte baja de la tabla quedan el campo, la hostelería y el empleo en los hogares.
El nivel educativo abre la brecha más amplia del estudio. Entre las personas con estudios superiores, la proporción que desempeña ocupaciones muy expuestas rebasa el 40 %. Quienes solo cursaron ESO o menos se quedan alrededor del 15 %.
La edad refuerza ese patrón. La franja de 25 a 34 años registra la exposición media más alta y también el mayor volumen de empleo situado en el grupo más expuesto.
Madrid encabeza el mapa regional
Madrid lidera la comparación territorial en los dos indicadores: exposición media y peso del empleo en el tramo superior. Cataluña ocupa el segundo lugar. Al otro extremo aparecen Extremadura y Murcia, con las cifras más reducidas. La población ocupada extranjera se agrupa sobre todo en puestos de exposición baja.
Los datos agregados no muestran, de momento, un deterioro en los empleos más señalados. «En un mercado de trabajo en expansión, no observamos todavía un peor comportamiento agregado del empleo en las ocupaciones más expuestas a la IA ni un desplazamiento evidente de los nuevos entrantes hacia ocupaciones menos expuestas», recoge el informe, que sí aprecia movimientos en nichos concretos.
Uno de esos nichos es la programación. El texto remite a un estudio de la Fundación CYD, DigitalES e InfoJobs que cifra en un 33 % el retroceso anual de las vacantes para programadores junior, mientras crecían las búsquedas de especialistas en desarrollo e integración de estas herramientas.
Fedea pide cautela con las conclusiones. «Con una adopción todavía en expansión y una brecha entre exposición potencial y uso efectivo, estos resultados deben interpretarse como una primera fotografía de una transformación en curso, que habrá que seguir a medida que se generalice el uso de estas tecnologías», cierra el informe.
