El número de contribuyentes que declaran patrimonios por encima de los 30 millones de euros se ha más que duplicado en poco más de una década. Los registros de la Agencia Tributaria correspondientes al Impuesto sobre el Patrimonio sitúan esa cifra en 1.023 declarantes en 2024, frente a los 417 contabilizados en 2013.
El colectivo obligado a presentar la declaración por este tributo se movió en dirección contraria. En 2024 fueron 227.424 los contribuyentes en disposición de declarar, 1.151 menos que el ejercicio anterior. Entre todos sumaron un patrimonio declarado de 986.984 millones de euros.
La media por declarante quedó en 4,07 millones de euros, un 6,4% por encima del dato registrado un año antes. Menos declarantes, por tanto, pero con patrimonios de mayor tamaño.
Recaudación récord tras la reactivación autonómica
Los contribuyentes que finalmente pagaron el impuesto fueron 185.032, con un importe de 2.153,7 millones de euros. Se trata del máximo de la serie histórica y supone un incremento del 9,3% respecto al ejercicio precedente.
El salto tiene una explicación normativa. En 2023 entró en vigor el Impuesto Temporal de Solidaridad de las Grandes Fortunas, que aplica una cuota adicional sobre los patrimonios personales superiores a tres millones de euros. Como el pago del tributo autonómico descuenta del estatal, las comunidades que tenían bonificado el Patrimonio optaron por reactivarlo.
El efecto se aprecia en las cuentas territoriales. Madrid pasó de no ingresar nada por este concepto en 2022 a recaudar cerca de 643 millones de euros en 2024. En Andalucía el recorrido fue idéntico: de cero a 38,7 millones.
Un tributo temporal que dura desde 2011
El Impuesto sobre el Patrimonio quedó suprimido en 2008 y volvió con carácter temporal en 2011, bajo el Gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero. La previsión inicial era mantenerlo únicamente hasta 2013, pero los Ejecutivos de Mariano Rajoy y Pedro Sánchez lo han prorrogado sin interrupción.
El tributo grava el patrimonio neto de cada persona física. La legislación vigente fija una exención general de 700.000 euros y deja fuera del cómputo la vivienda habitual hasta un máximo de 300.000 euros.
La serie de grandes patrimonios apenas ha conocido pausas desde la salida de la crisis financiera. Tras los 417 declarantes de 2013, el número creció cada ejercicio hasta los 611 de 2017, con un único retroceso en 2018, cuando bajó a 608. A partir de ahí encadenó avances hasta los 831 de 2021, los 865 de 2023 y el máximo de 1.023 en 2024.
