Magnific, la antigua Freepik, ha planteado un expediente de regulación de empleo que afectaría a 111 personas en España, dentro de un proceso todavía sujeto a negociación con la representación de los trabajadores. La cifra equivale a cerca del 30% de los 350 empleados que la compañía tiene en el país.
El ajuste llega pocos meses después del cambio de marca de Freepik a Magnific, una decisión con la que la tecnológica malagueña buscaba reforzar su giro hacia la inteligencia artificial creativa. La compañía ha pasado de identificarse con los recursos gráficos a presentarse como una plataforma de producción basada en IA.
La empresa ha evitado ofrecer detalles mientras el proceso siga abierto. En una comunicación a medios, Magnific señala que se trata de un proceso interno que afecta a parte de la organización en España y que permanece sujeto al periodo de negociación.
El giro hacia la IA
El caso de Magnific muestra una de las tensiones centrales de la economía digital: la misma tecnología que permite escalar productos, automatizar tareas y abrir nuevos mercados también obliga a redibujar estructuras internas. La compañía no ha alegado causas económicas, sino organizativas.
La paradoja aparece en las propias cifras de Magnific. La compañía comunicó en abril que contaba con más de un millón de suscriptores de pago, más de 15 modelos de generación de imagen, más de 12 modelos de vídeo y una biblioteca superior a 200 millones de activos.
La plataforma también aseguró que más de 290 equipos empresariales ya usan Magnific en flujos de producción, desde generación de activos hasta prototipado visual y campañas. Su plan Business, lanzado en enero de 2026, superó las 1.000 suscripciones en seis semanas.
En periodo de consultas
Ese crecimiento refuerza el debate sobre el impacto laboral de la IA generativa. En Magnific, la automatización no aparece como una amenaza externa, sino como el núcleo de una nueva estrategia corporativa que reordena prioridades, perfiles y estructuras.
El ERE aún debe recorrer el periodo de consultas. Por eso, la cifra final, las condiciones y las posibles medidas de recolocación dependerán de la negociación. Lo que ya deja el caso es una señal clara: la IA creativa no solo cambia productos y modelos de negocio, también cambia la forma en la que las empresas tecnológicas organizan su propio talento.
