McDonald’s ha renovado la identidad visual de McCafé para adaptar la submarca a una nueva etapa en la que el café ya no basta para definir su propuesta. La compañía ha presentado un rediseño global pensado para reflejar una oferta más amplia de bebidas y unos hábitos de consumo distintos.
La operación incluye un logotipo actualizado, una nueva paleta cromática, fotografía más expresiva y patrones de packaging destinados a reforzar la presencia de McCafé en restaurantes, menús y soportes digitales. El cambio no llega aislado: acompaña el lanzamiento de nuevas categorías como Refreshers, Crafted Sodas y Energizers.
McDonald’s reconoce que, impulsados por la Generación Z, los consumidores ya no perciben una bebida solo como una bebida. También puede ser un momento de autocuidado, un pequeño capricho o una forma de expresión personal. McCafé cambia de piel para ocupar ese territorio.
Un logo menos cafetero
El principal ajuste está en el sistema visual. McCafé mantiene una base reconocible, pero adopta trazos más limpios, bordes más definidos y una estética menos apoyada en los marrones tradicionales del café. La marca gana luminosidad y se acerca más al universo gráfico de McDonald’s.
La nueva paleta incorpora un dorado refinado y un tono «cereza de café» como colores principales. La elección conecta con dos planos distintos: el dorado remite a los arcos de McDonald’s, mientras que el color cereza mira al origen del café, a la fruta de la que proceden los granos.

El rediseño ha contado con la agencia Turner Duckworth y con Alec Tear, artista tipográfico. El objetivo no pasa solo por actualizar un logo, sino por crear una arquitectura capaz de presentar McCafé de forma más consistente a escala global, sin perder margen para adaptaciones locales.
De cafetería a plataforma de bebidas
McCafé nació en Australia en 1993 y ha crecido durante más de tres décadas como una submarca global dentro de McDonald’s. Ahora, la compañía quiere que deje de percibirse únicamente como una propuesta cafetera y funcione como una plataforma de bebidas para distintos momentos de consumo.

Ese cambio explica el peso del nuevo menú. En Estados Unidos, la marca ha previsto referencias como Strawberry Watermelon Refresher, Mango Pineapple Refresher, Blackberry Passion Fruit Refresher, Sprite Berry Blast, Orange Dream y Dirty Dr Pepper. Todas comparten una lógica visual: color, capas, espuma fría, fruta y una presencia pensada para destacar.
El vaso deja de ser un soporte funcional y se convierte en una pieza de comunicación. Cada bebida debe reconocerse en la mano, en el mostrador, en la fotografía de menú y en cualquier contenido compartido por el consumidor.
