OpenAI ha pisado el acelerador para asegurar una inyección masiva de capital antes de que su gran rival debute en los mercados financieros. La compañía busca levantar cerca de 30.000 millones de dólares en una ronda de financiación inusualmente rápida que elevaría su valoración total por encima de los 1,4 billones de dólares.
El objetivo de esta agresiva hoja de ruta es adelantarse a la oferta pública de venta (OPV) de Anthropic, prevista para mediados de noviembre. Ambas corporaciones compiten por atraer a la misma base de inversores globales. Según las fuentes de la operación, firmas como SoftBank Group y el fondo emiratí MGX ya negocian su participación en la ronda multimillonaria.
La guerra por las cifras de negocio
Para convencer al mercado, la empresa creadora de ChatGPT exhibe un crecimiento acelerado tras el reciente lanzamiento de su modelo GPT-6 Astra. La cúpula directiva ha asegurado a los grandes fondos que ya registra 50.000 millones de dólares en ingresos anualizados, proyectando alcanzar los 70.000 millones antes de que termine el año.
Por el contrario, Anthropic reportó a sus inversores unos ingresos anualizados de 65.000 millones de dólares el pasado mes de julio, con una facturación de 16.800 millones en el tercer trimestre. Sin embargo, la evidente desaceleración de su crecimiento intermensual ha comenzado a sembrar serias dudas sobre su futura valoración bursátil.
Con esta captación exprés de liquidez, la firma de inteligencia artificial pretende cerrar sus acuerdos antes de que la documentación pública de su rival invite a las comparaciones financieras. Una divulgación oficial detallada podría forzar a Sarah Friar, directora financiera de OpenAI, a dar más explicaciones sobre su particular modelo contable. Actualmente, la firma registra sus ingresos en términos netos restando por adelantado la cuota de sus socios, y acusa a su competencia de inflar artificialmente sus cuentas al contabilizar el valor bruto íntegro de los contratos.
Edward Best, copresidente de mercados de capitales en Willkie Farr & Gallagher, explica la urgencia de esta maniobra tecnológica. «OpenAI podría querer establecer su propia valoración y no tener que preocuparse por una comparación, es realmente una carrera de dos caballos en términos de ser públicos», detalla el experto legal. La última tasación oficial de la matriz de ChatGPT se fijó en 852.000 millones de dólares el pasado mes de marzo, tras cerrar una megarronda de 122.000 millones liderada por Amazon.
Turbulencias en la financiación algorítmica
Esta guerra por el capital coincide con un momento de máxima tensión en Wall Street. Las recientes caídas en bolsa de las empresas tecnológicas y el intenso escrutinio sobre la gigantesca deuda necesaria para construir infraestructuras de datos han paralizado el mercado de inversiones. Proveedores clave como CoreWeave han sufrido fuertes desplomes en sus bonos tras las dudas generadas por sus 50.000 millones de dólares en préstamos.
El nerviosismo general ha provocado que empresas como el operador de centros de datos SB Energy, la firma australiana AirTrunk REIT o la corporación de servicios nucleares Holtec suspendan sus salidas a bolsa a la espera de ver cómo respira el mercado tras el esperado debut de Anthropic. Ante este panorama hostil, los propios inversores ya exigen rebajar la valoración de la creadora de Claude desde los ansiados dos billones de dólares hasta unos más conservadores 1,5 billones de dólares.
