OpenAI lanzará públicamente su modelo más avanzado, «GPT-5.6», este mismo jueves. Este despliegue llega tras el retraso impuesto el mes pasado a petición del Gobierno de Estados Unidos (que frenó la operación alegando preocupaciones de seguridad nacional ante el posible mal uso de sistemas de inteligencia artificial de alta capacidad).
Este movimiento se produce apenas unos días después de que Washington levantara las restricciones sobre los últimos modelos de Anthropic («Fable» y «Mythos»), que también fueron suspendidos hace menos de tres semanas por riesgos similares. El Departamento de Comercio ha dado ahora el visto bueno a la firma tecnológica tras someter a su herramienta a pruebas adicionales.
Un despliegue en tres niveles
Hasta ahora, la compañía había limitado el acceso a un pequeño grupo de socios (cuyos detalles fueron compartidos previamente con las autoridades). Con la luz verde definitiva, la empresa planea lanzar el paquete completo: la versión premium «Sol», acompañada de los modelos «Terra» y «Luna», según confirmó la entidad en la red social «X».
La arquitectura de este nuevo lanzamiento está pensada para cubrir todas las necesidades y presupuestos del mercado. Mientras que «Sol» se posiciona como el motor más potente jamás creado por la compañía, «Terra» asume el rol de modelo intermedio y «Luna» se presenta como la opción más eficiente a nivel de costes operativos.
El cerco regulatorio en Washington
El escrutinio sobre el sector se ha intensificado desde que el presidente Donald Trump firmara una orden ejecutiva para establecer un nuevo marco de supervisión. Esta directiva obliga a los desarrolladores a ofrecer sus modelos de frontera al Gobierno durante un periodo de hasta 30 días antes de comercializarlos (una medida diseñada para evitar que la tecnología acabe en manos de la inteligencia militar de países como China o Rusia).
La seguridad absoluta, sin embargo, sigue siendo un debate abierto. Desde Anthropic ya han advertido que es «probablemente imposible» blindar por completo cualquier modelo frente a los conocidos como jailbreaks (técnicas de los usuarios para saltarse las restricciones de seguridad), alertando sobre el riesgo teórico de un desbloqueo universal que libere todo tipo de comportamientos dañinos.
