Oracle cerró su cuarto trimestre fiscal con unos ingresos de 19.180 millones de dólares, por encima de los 19.100 millones esperados por el consenso de London Stock Exchange Group (LSEG). El beneficio ajustado alcanzó los 2,11 dólares por acción, frente a los 1,96 dólares previstos.
La compañía volvió a apoyarse en la demanda de infraestructura para inteligencia artificial, uno de los grandes motores del negocio tecnológico en Estados Unidos. Oracle Cloud Infrastructure (OCI) elevó sus ingresos un 93%, hasta 5.800 millones de dólares.
Pese al avance de los resultados, el mercado puso el foco en el coste de esa expansión. Las acciones de Oracle cayeron en la negociación posterior al cierre por las dudas sobre la financiación de su crecimiento en centros de datos.
La factura de la inteligencia artificial
Oracle prevé elevar su gasto de capital hasta 95.000 millones de dólares en el ejercicio fiscal 2027, una cifra muy superior a los 67.660 millones que esperaba el mercado. La empresa destinará buena parte de esa inversión a ampliar su capacidad de computación para IA.
La tecnológica también espera captar cerca de 40.000 millones de dólares mediante una combinación de deuda y capital. Esa decisión ha reforzado las dudas de los inversores sobre el impacto de la deuda y del flujo de caja libre negativo.
Hilary Maxson, directora financiera de Oracle, señaló que unos 70.000 millones de dólares del gasto previsto procederán de la propia compañía, mientras que entre 20.000 y 25.000 millones serían reembolsados por clientes vinculados a grandes contratos de infraestructura.
Un negocio contratado a largo plazo
Oracle informó de 638.000 millones de dólares en obligaciones de desempeño pendientes (RPO), una métrica que refleja ingresos contratados todavía no reconocidos. De esa cifra, 76.560 millones se reconocerían durante el próximo año.
El crecimiento de esas obligaciones muestra el peso de los grandes contratos de IA generativa, pero también incrementa la exigencia sobre la capacidad de ejecución. Oracle compite en un mercado dominado por Amazon Web Services, Microsoft Azure y Google Cloud.
El proyecto Stargate, vinculado a OpenAI y otros socios, aparece entre los grandes vectores de inversión en infraestructura. La apuesta sitúa a Oracle en el centro de la carrera por los centros de datos, aunque con una estructura más intensiva en capital que su negocio tradicional de software.
Crecimiento con más presión financiera
La lectura para el mercado queda dividida. Oracle demuestra que la demanda de nube e IA sigue impulsando sus cuentas, pero el volumen de inversión necesario abre una pregunta relevante: cuánto margen podrá conservar mientras financia esa expansión.
El reto para la compañía pasa por convertir ese backlog en ingresos rentables. En un sector donde la IA exige más chips, energía y centros de datos, los resultados ya no se miden solo por crecimiento, sino también por la capacidad de sostenerlo sin deteriorar el balance.
