Snap ha presentado Specs, sus nuevas gafas de realidad aumentada para consumidores, con un precio de 2.195 dólares y una promesa directa: llevar la computación más allá del móvil.
El dispositivo, anunciado en la feria Augmented World Expo de Long Beach, ya está disponible en preventa con un depósito reembolsable de 200 dólares.
La compañía prevé iniciar los envíos este otoño en Estados Unidos, Reino Unido y Francia, antes de decidir una expansión más amplia según la demanda.
Una apuesta por el mundo posmóvil
Evan Spiegel, consejero delegado de Snap, ha situado Specs como una pieza central en la estrategia de la empresa para competir en la nueva generación de realidad aumentada.
«SPECS son el comienzo de una nueva era en la computación», afirmó Evan Spiegel, consejero delegado de Snap, durante la presentación del producto.
La compañía defiende que sus gafas permiten acceder a asistencia de IA, herramientas de trabajo, entretenimiento y experiencias compartidas sin depender de una pantalla convencional.
Más pantalla, más precio
Specs incorporan una pantalla con un campo de visión de 51 grados, 16 millones de colores y lentes electrocrómicas que pueden pasar de transparente a tintado en 10 segundos.
El dispositivo pesa entre 132 y 136 gramos, según el tamaño, y funciona con dos procesadores Snapdragon: uno dedicado a visión por ordenador y otro a las experiencias de realidad aumentada.
La autonomía alcanza hasta cuatro horas de uso mixto, mientras que el estuche de carga aporta cuatro cargas adicionales y eleva el uso total hasta 20 horas.
El reto frente a Meta y Apple
La propuesta sitúa a Snap en un terreno intermedio entre las gafas inteligentes de Meta, más baratas y menos avanzadas, y los visores de Apple, más potentes pero menos cómodos para un uso cotidiano.
El precio puede limitar la adopción inicial, aunque Snap busca ganar terreno entre desarrolladores y usuarios dispuestos a probar nuevas experiencias de computación espacial.
La batalla no se resolverá solo por el hardware. Snap necesita demostrar que Specs pueden ofrecer aplicaciones útiles, privacidad suficiente y un motivo claro para que el usuario mire menos al móvil y más al entorno.
