SpaceX fija su OPV en 135 dólares y desafía a Wall Street

SpaceX fija su OPV en 135 dólares por acción y prepara una salida al Nasdaq valorada en 1,75 billones de dólares.
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SpaceX ha fijado en 135 dólares por acción el precio de su oferta pública de venta, una decisión poco habitual que rompe con el proceso clásico de Wall Street para medir la demanda antes de una salida a bolsa. La compañía prevé empezar a cotizar en el Nasdaq el 12 de junio bajo el símbolo SPCX.

La operación aspira a captar 75.000 millones de dólares, una cifra que la convertiría en la mayor IPO de la historia. Con ese importe, la empresa fundada por Elon Musk alcanzaría una valoración próxima a 1,75 billones de dólares y entraría de golpe entre las compañías cotizadas más valiosas de Estados Unidos.

El órdago de Musk

La clave está en el método. En una salida a bolsa tradicional, los bancos colocadores presentan una horquilla de precio, escuchan a los inversores durante el roadshow y ajustan la valoración según la demanda. SpaceX ha alterado esa secuencia al comunicar el precio una semana antes de la operación.

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El movimiento refleja el poder negociador de Elon Musk ante bancos e inversores. Reuters apunta que grandes firmas internacionales, entre ellas Mizuho, Deutsche Bank, UBS y Barclays, han recibido el encargo de captar compradores individuales de alto patrimonio en sus mercados.

SpaceX también estudia reservar hasta el 30% de la colocación a inversores minoristas, una proporción elevada para una operación de este tamaño. El objetivo pasa por aprovechar la base de seguidores de Musk y ampliar la propiedad de la compañía más allá de los grandes fondos.

Una valoración difícil de comparar

La valoración plantea dudas entre analistas e inversores. SpaceX no tiene un comparable claro en bolsa porque combina aeroespacial, telecomunicaciones, defensa, satélites y servicios vinculados a Starlink. Esa mezcla complica el cálculo de múltiplos y eleva el peso de las expectativas futuras.

La compañía facturó 18.670 millones de dólares en 2025, un 33% más que el año anterior. Sin embargo, registró una pérdida neta de 4.940 millones de dólares, frente al beneficio de 791 millones logrado en 2024.

El negocio de conectividad, donde se integra Starlink, aparece como la parte más rentable del grupo. Reuters señala que otras dos áreas del negocio siguen consumiendo caja, mientras SpaceX vende a los inversores una visión que también incluye centros de datos en órbita e infraestructuras vinculadas a inteligencia artificial.

Control y gobernanza

La operación también incorpora una cuestión de gobernanza. La estructura de acciones de doble clase concentra el poder de voto en Musk y en un grupo reducido de personas internas, una fórmula que puede inquietar a algunos inversores institucionales.

La salida a bolsa de SpaceX no solo mide el apetito del mercado por el espacio y la conectividad satelital. También pone a prueba hasta dónde llega la capacidad de Elon Musk para imponer sus reglas en Wall Street y convertir una compañía con pérdidas en una de las grandes referencias bursátiles del mundo.

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