SpaceX encara una nueva prueba para Starship V3, la versión más reciente de su cohete de gran capacidad. La compañía prevé lanzar el vuelo 12 desde Starbase, en Texas, no antes del jueves 21 de mayo, con una ventana prevista a las 18:30 en la costa este de Estados Unidos, las 00:30 del viernes 22 en España.
El ensayo llega tras varios aplazamientos y marca el primer vuelo de Starship en 2026. También será el debut de la configuración V3, una evolución que SpaceX presenta como un paso relevante para acercar el sistema a misiones más exigentes.
La nueva versión incorpora cambios en el vehículo superior y en el propulsor Super Heavy. Entre las mejoras figuran motores Raptor revisados, más capacidad de empuje y sistemas pensados para futuras operaciones de larga duración, como acoplamientos entre naves y repostaje en el espacio.
Una prueba para la reutilización
El perfil de vuelo mantiene el carácter experimental del programa. Starship seguirá una trayectoria suborbital y deberá amerizar en el océano Índico unos 65 minutos después del despegue, mientras que Super Heavy realizará su propio amerizaje controlado en el golfo de México unos siete minutos después del lanzamiento.
SpaceX no intentará recuperar ninguna de las dos partes del sistema en esta misión. El objetivo pasa por probar maniobras de retorno, encendidos de aterrizaje y el comportamiento de la nave durante la reentrada, una fase crítica para convertir Starship en un vehículo plenamente reutilizable.
La misión también prevé el despliegue de 20 simuladores de Starlink y dos satélites modificados para observar el escudo térmico de la nave durante la reentrada. Esa información ayudará a medir la resistencia del vehículo en uno de los puntos más delicados del vuelo.
Artemis y Starlink miran a Texas
El resultado interesa más allá de SpaceX. La NASA seleccionó en 2021 el sistema Human Landing System de SpaceX para llevar astronautas desde la órbita lunar hasta la superficie de la Luna dentro del programa Artemis.
Ese plan exige capacidades que Starship todavía debe demostrar a escala. Una de las más relevantes es el repostaje en órbita, necesario para llenar de combustible una nave lunar antes de enviarla hacia la Luna. Reuters recuerda que el esquema de SpaceX requiere múltiples Starship cisterna para completar ese proceso.
El vuelo también conecta con Starlink, el negocio de conectividad satelital de SpaceX. La compañía necesita aumentar la capacidad de lanzamiento para desplegar nuevas generaciones de satélites y sostener el crecimiento de su red global.
Mercado, riesgo y calendario
La prueba llega en un momento de atención financiera. Reuters señala que el lanzamiento precede a una posible salida a bolsa de SpaceX prevista para el próximo mes, con los inversores pendientes de si Starship se aproxima a una fase más comercial.
El desarrollo de Starship se apoya en una estrategia de ensayo y error más agresiva que la habitual en la industria aeroespacial tradicional. SpaceX ha defendido ese método como vía para iterar rápido, aunque el programa arrastra retrasos, explosiones y vuelos incompletos.
Si la ventana se mantiene, el vuelo 12 servirá para medir la madurez de Starship V3 en tres frentes: el control del vehículo, la resistencia térmica y la capacidad de sostener una arquitectura reutilizable. De ese avance dependen parte de los planes de SpaceX, de Starlink y del calendario lunar de la NASA.
