Telefónica vende su sede histórica de Gran Vía

La compañía, dentro de su política de desinversión, ha vendido el edificio a Tomás Olivo por más de 200 millones de euros.
Edificio de Telefónica en Gran Vía Edificio de Telefónica en Gran Vía
Edificio de Telefónica en Gran Vía :: Ayuntamiento de Madrid

Telefónica ha cerrado la venta de su sede histórica en el número 28 de la Gran Vía de Madrid a General de Galerías Comerciales (GGC), la sociedad de Tomás Olivo, empresario murciano vinculado al sector inmobiliario y comercial. La operación supera los 200 millones de euros.

El inmueble, uno de los edificios más reconocibles del centro de Madrid, había salido al mercado dentro de la estrategia de Telefónica para optimizar activos no estratégicos y reducir deuda. La compañía trasladó su sede corporativa al Distrito Telefónica en 2006.

La venta cierra un proceso competitivo en el que participaron distintos inversores nacionales e internacionales. El interés inicial se fue moderando por las restricciones urbanísticas del edificio, que dificultan su transformación en hotel, viviendas o centro comercial.

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Un activo con muchas limitaciones

El edificio cuenta con protección arquitectónica y mantiene un uso urbanístico que limita las alternativas comerciales. Ese marco redujo el margen de los compradores y rebajó las expectativas iniciales de Telefónica, que aspiraba a una valoración superior.

Tomás Olivo, propietario de GGC, entró en la fase final con una oferta de última hora que acabó imponiéndose. El empresario no figuraba entre los principales candidatos de la primera fase, liderada por Rothschild.

El uso futuro del inmueble queda ahora pendiente de negociación con el Ayuntamiento de Madrid. Cualquier cambio relevante exigirá encaje urbanístico y autorizaciones específicas por la singularidad del edificio.

Telefónica gana liquidez

Para Telefónica, la operación supone una nueva vía de liquidez en pleno ajuste de cartera. La compañía mantiene el foco en sus mercados clave y en una estructura más ligera, con menos peso de activos inmobiliarios.

El edificio de Gran Vía 28 seguirá siendo un símbolo de la historia corporativa de la operadora. Fue inaugurado en 1929 y está considerado uno de los primeros rascacielos modernos de España.

La operación deja una lectura doble: Telefónica convierte un activo icónico en caja y Tomás Olivo se queda con una de las piezas inmobiliarias más visibles de Madrid. El reto estará en definir un uso rentable sin chocar con la protección patrimonial del inmueble.

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