Para frenar el impacto del galón de diésel, que acaba de romper sus propios récords al rozar los 6,50 dólares, Donald Trump, presidente de Estados Unidos, ha firmado una orden de urgencia que permite comprar combustible libre de cargas.
El líder republicano anunció esta directiva directamente desde el escenario de un mitin en Nebraska. El pico histórico en los precios supone un riesgo claro de cara a las elecciones legislativas del próximo 3 de noviembre, donde se juegan el control del Congreso.
El peso de las urnas y los conflictos
El partido conservador intenta retener una ajustada mayoría tanto en el Senado como en la Cámara de Representantes. Mientras tanto, la popularidad del mandatario ha caído a un mínimo histórico del 32%, arrastrada por la preocupación de los ciudadanos ante la inflación y el coste de vida.
El encarecimiento del combustible afecta de lleno al transporte de mercancías y responde al conflicto bélico de Estados Unidos e Israel contra Irán. También influye la invasión de Ucrania, con ataques a refinerías clave en Oriente Medio y Rusia que han golpeado directamente al suministro mundial.
Un parche temporal para los conductores
La nueva directiva elimina temporalmente el requisito que limitaba este diésel tintado de rojo de forma exclusiva a la maquinaria agrícola. A partir de ahora, cualquier conductor podrá usar este carburante en carretera, algo sobre lo que el presidente deseó: «Espero que no lo necesitemos mucho tiempo».
El texto oficial ordena al secretario del Tesoro que, consultando con el jefe del Pentágono, aplace el cobro del impuesto federal para el uso de este combustible. Esta exención se mantendrá durante el resto del año sin sumar intereses ni aplicar penalizaciones a los compradores.
Coordinación interna y logística estatal
La orden de la Casa Blanca también pide explorar vías para eliminar de forma definitiva la obligación de pagar estos impuestos aplazados. En paralelo, exige que el secretario de Agricultura garantice el acceso de los granjeros a su combustible habitual en las zonas de más alta demanda.
Por su parte, el secretario de Transporte deberá coordinar toda esta logística con líderes de la industria, autoridades estatales y sindicatos. El objetivo es que la apertura de este mercado no rompa el equilibrio y el diésel rojo fluya sin desabastecer al campo.
La maniobra internacional de urgencia
En el plano internacional, los países del G7 han anunciado la inminente liberación de 100 millones de barriles de diésel. Este movimiento llega tras las fuertes presiones del gobierno norteamericano, que amenazó directamente con prohibir sus propias exportaciones de carburante si no había acción conjunta.
A pesar del anuncio de las potencias aliadas, todavía no está claro si estos barriles son suministros realmente nuevos que entran en circulación. Existe la posibilidad de que solo sea el cumplimiento de un pacto global previo firmado en marzo para inyectar oxígeno al asfixiado mercado energético.
