TSMC (Taiwan Semiconductor Manufacturing Co) ha registrado su sexto récord consecutivo de beneficios trimestrales impulsado por la incansable demanda de inteligencia artificial. Sin embargo, el mayor fabricante de chips avanzados del planeta ha rebajado la euforia tecnológica lanzando una seria nota de cautela para 2027 debido a las actuales incertidumbres macroeconómicas.
C.C. Wei, consejero delegado de la compañía, reconoció durante la presentación de resultados que los mercados orientados al consumo general están sufriendo el impacto de la subida de precios en los componentes. Por este motivo, la empresa aplicará la máxima prudencia en su planificación comercial futura, a pesar de que la demanda vinculada a la megatendencia algorítmica sigue siendo «extremadamente robusta».
Cifras históricas frente al temor del mercado
Los espectaculares números del gigante asiático intentan disipar las dudas sobre un posible enfriamiento en la fiebre de la IA. Entre los meses de julio y septiembre, la corporación disparó su beneficio neto un 69% interanual hasta alcanzar los 23.590 millones de dólares, superando holgadamente las estimaciones de los analistas y marcando el undécimo trimestre consecutivo de crecimiento puro.
Para el cierre del ejercicio, el proveedor clave de firmas como Nvidia y Apple espera que su facturación del cuarto trimestre aumente hasta un 61%, rozando los 54.300 millones de dólares. Además, la cúpula directiva ha decidido mantener intacto su músculo inversor, confirmando un presupuesto de gasto de capital para 2026 de hasta 64.000 millones de dólares.
Caídas bursátiles y expansión en Estados Unidos
Este sólido balance financiero contrasta con el nerviosismo palpable en los parqués. Las acciones de la firma cedieron un 2% en la bolsa de Taipéi antes de publicar las cuentas, arrastradas por el temor de los inversores a que las altas tasas de interés de la Reserva Federal estadounidense encarezcan los préstamos al sector tecnológico. Sus rivales directos surcoreanos, como Samsung Electronics y SK Hynix, llegaron a registrar desplomes superiores al 10%.
Ajena a los vaivenes bursátiles a corto plazo, la compañía asiática sigue apuntalando su agresivo plan de expansión internacional. Actualmente, está invirtiendo más de 265.000 millones de dólares para levantar enormes complejos de fabricación en el estado de Arizona, y ya evalúa nuevas inversiones en Texas para consolidar su absoluto dominio mundial en la producción y empaquetado de semiconductores.
