La Comisión Europea ha impuesto a Google una sanción total de 890 millones de euros por incumplir la Ley de Mercados Digitales, conocida como DMA. Bruselas considera que la tecnológica favoreció sus propios servicios en el buscador y restringió las alternativas de compra disponibles para los usuarios de Google Play.
La multa se divide en dos expedientes. El primero asciende a 460 millones de euros y está relacionado con el trato preferente concedido a los servicios de Google en los resultados de búsqueda. Los otros 430 millones corresponden a las limitaciones impuestas a los desarrolladores de aplicaciones.
Además de la sanción económica, la Comisión ha ordenado a Google que ponga fin a las prácticas consideradas contrarias a la normativa. Las investigaciones comenzaron en marzo de 2024 y Bruselas trasladó sus conclusiones preliminares a Alphabet un año después.
Google favorecía sus propios resultados
La Ley de Mercados Digitales prohíbe que los llamados guardianes de acceso traten sus propios productos de manera más favorable que los servicios de terceros. Las condiciones de clasificación deben ser transparentes, justas y no discriminatorias.
Según la Comisión, Google daba mayor visibilidad a sus herramientas de compras, hoteles, transporte y resultados deportivos. Estos servicios aparecían en posiciones destacadas dentro de la página, mientras que las propuestas de empresas competidoras no recibían el mismo tratamiento.
Bruselas también cuestiona el uso de elementos visuales, filtros y formatos enriquecidos para presentar los productos propios de Google. La Comisión entiende que estas ventajas dificultaban que otras plataformas pudieran competir en igualdad de condiciones dentro del buscador.
Restricciones para comprar fuera de Google Play
El segundo expediente afecta a la posibilidad de que los desarrolladores informen a sus clientes sobre ofertas disponibles fuera de Google Play. La DMA establece que deben poder dirigir gratuitamente a los usuarios hacia páginas web o tiendas alternativas en las que los precios pueden ser más bajos.
La Comisión concluye que Google impedía a las empresas comunicar y promocionar libremente esas ofertas, así como cerrar contratos con los usuarios en los canales de distribución que eligieran. Entre esas alternativas se encuentran las páginas de los propios desarrolladores y las tiendas de aplicaciones de terceros.
Google puede cobrar una comisión por facilitar la captación inicial de un cliente a través de su tienda. Sin embargo, Bruselas considera que el importe de las tarifas y el periodo durante el que se aplicaban superaban los límites admitidos por la Ley de Mercados Digitales.
Google acusa a Bruselas de empeorar sus productos
La compañía ha rechazado las conclusiones de la Comisión y sostiene que las medidas exigidas perjudicarán tanto a los consumidores como a las empresas europeas.
Kent Walker, presidente de Asuntos Globales de Google y Alphabet, ha criticado con dureza la aplicación de la normativa: «Esta aplicación de la DMA sigue deteriorando los productos de uso diario. Para cumplir con la normativa, nos vemos obligados a eliminar funciones de Búsqueda en tiempo real que los europeos aprecian —como los precios al instante y la disponibilidad directa de hoteles, vuelos y restaurantes— y a desmantelar las protecciones de seguridad en Google Play».
«Esto no es competencia justa; es un empeoramiento del producto impulsado por un pequeño grupo de denunciantes con intereses particulares, cuyos platos rotos están pagando las empresas y los consumidores europeos. La regulación debería mejorar los productos, no empeorarlos», ha asegurado Walker.
Google argumenta que el cumplimiento de las decisiones obligará a retirar determinadas funcionalidades de búsqueda y a modificar las medidas de seguridad de su tienda de aplicaciones. La empresa defiende que ya había planteado soluciones para proteger a los usuarios sin incumplir los objetivos de la DMA.
La Comisión mantiene, en cambio, que las dos prácticas limitaban la capacidad de elección de consumidores y empresas. Las decisiones obligan ahora a Google a modificar el funcionamiento de dos de sus principales puertas de entrada al mercado digital europeo: su buscador y Google Play.
