La Comisión Europea ha pedido a España que acelere la inversión en redes eléctricas, almacenamiento e interconexiones para sacar al sistema del denominado modo de operación reforzada. El aviso forma parte de las recomendaciones del Semestre Europeo publicadas este miércoles 3 de junio.
España debe mejorar la resiliencia y flexibilidad de su red eléctrica. Bruselas considera que el país necesita más capacidad para integrar renovables, reducir cuellos de botella y reforzar la estabilidad del sistema tras el apagón del 28 de abril de 2025.
El diagnóstico europeo apunta a una tensión estructural: la expansión renovable avanza más rápido que la capacidad de red y almacenamiento. La Comisión recuerda que España aspira a 22,5 gigavatios de almacenamiento en 2030, pero los proyectos previstos elevarían la capacidad solo hasta 14,2 gigavatios.
El coste del modo reforzado
La Comisión señala que Red Eléctrica de España (REE) recurre a un mayor uso de centrales de gas para mantener la estabilidad de tensión mientras llegan nuevas reformas e inversiones. REE forma parte de Redeia, compañía presidida por Beatriz Corredor Sierra.
El informe también conecta este esquema con el precio de la energía. Bruselas constata que la electricidad para los hogares subió en la primera mitad de 2025, aunque se mantuvo por debajo de la media europea. Para las grandes empresas, la electricidad resultó 2,7 veces más cara que el gas.
La paradoja aparece en el mercado mayorista. España registró en 2025 el cuarto precio medio mayorista más bajo de la Unión Europea, con 66 euros por megavatio hora, gracias al peso de la energía limpia. Sin embargo, los precios diarios subieron un 7% por el encarecimiento del gas.
Redes, almacenamiento e industria
Bruselas no cuestiona el avance renovable. Reclama que la infraestructura eléctrica crezca al mismo ritmo. La Comisión advierte de que los problemas de acceso a la red y la dificultad para convertir permisos en proyectos operativos ralentizan la transición energética.
El informe también señala otro punto débil: las interconexiones eléctricas. España mantiene una capacidad transfronteriza del 3,11%, muy lejos del objetivo del 15% marcado para 2030.
La Comisión vincula este retraso con la competitividad industrial. Los procesos administrativos complejos y la falta de medidas de gestión de la demanda pueden frenar las inversiones necesarias para descarbonizar la producción manufacturera.
El mensaje para España
El aviso de Bruselas deja una conclusión clara: España necesita convertir su ventaja renovable en una ventaja industrial y energética. Para lograrlo, debe invertir en transmisión, distribución, almacenamiento e interconexiones, y reducir la dependencia operativa del gas en momentos de tensión del sistema.
