La cumbre del G7 llega a Francia con una agenda marcada por las guerras, los desequilibrios económicos y la dificultad de mantener una posición común ante Donald Trump, el presidente de Estados Unidos. La reunión se celebrará del 15 al 17 de junio en Evian-les-Bains, a orillas del lago Lemán.
Emmanuel Macron, el presidente de Francia, busca proyectar unidad política en un foro donde la cohesión se ha deteriorado desde el regreso de Trump a la Casa Blanca en 2025. El objetivo diplomático pasa por evitar una confrontación abierta y limitar la cumbre a acuerdos concretos.
Las guerras de Ucrania y Oriente Medio ocuparán el centro de las conversaciones. Reuters apunta que no se esperan grandes avances en los asuntos más sensibles, entre ellos los desequilibrios económicos globales y el suministro de minerales críticos fuera de China.
El peso de Trump
La actitud de Donald Trump condiciona buena parte de la cita. La presidencia francesa ha diseñado una agenda pensada para reducir tensiones con Washington, después de que el mandatario abandonara antes de tiempo la cumbre de 2025 y tensara la relación con varios aliados europeos.
El conflicto entre Estados Unidos e Irán también pesa sobre el encuentro. Washington busca avances sobre el estrecho de Ormuz, una vía clave para el petróleo y el gas, mientras Teherán reclama el fin del bloqueo a sus puertos y la liberación de activos congelados.
Francia ha invitado a Arabia Saudí, Emiratos Árabes Unidos, Qatar y Egipto para ampliar el diálogo sobre Oriente Medio. También participará Volodímir Zelenski, el presidente de Ucrania, que aspira a recuperar atención política y apoyo militar ante el desgaste de la guerra.
China y los desequilibrios
La economía será el otro gran frente. Francia quiere situar los desequilibrios globales en el centro del debate: China produce por encima de su demanda interna, Estados Unidos sostiene un consumo financiado con déficit y Europa mantiene un exceso de ahorro por falta de inversión.
El diagnóstico preocupa al G7 porque esos desajustes pueden elevar las tensiones comerciales y provocar nuevos choques financieros. Reuters señala que el superávit por cuenta corriente de China alcanzó un récord de 735.000 millones de dólares, impulsado por sus exportaciones tras la pandemia.
La cumbre también abordará la seguridad económica, los minerales críticos, la migración y el tráfico de drogas. Francia ha descartado un gran comunicado final y trabaja en declaraciones más estrechas para evitar bloqueos políticos.
El resultado medirá la capacidad del G7 para sostener influencia en un tablero internacional más fragmentado. La cita no apunta a grandes pactos, pero sí a una prueba política: comprobar si las democracias industrializadas pueden coordinarse mientras las guerras, China y Trump redefinen sus prioridades.
