El fallo de Starship pone en jaque el plan de la NASA

La avería imprevista en la propulsión de Starship siembra dudas sobre el calendario de la NASA, que confía en esta nave para su alunizaje en 2028.
Lanzamiento de cohete Lanzamiento de cohete
Imagen del lanzamiento de Space X :: Space X

El reciente contratiempo técnico sufrido por la nave Starship durante su 14º vuelo de prueba amenaza con alterar la hoja de ruta espacial de Estados Unidos. Aunque el cohete de SpaceX logró alcanzar la órbita para su primer despliegue comercial, el apagón prematuro e imprevisto de uno de sus tres motores principales Raptor forzó a los controladores a acortar la misión varias horas, levantando alarmas sobre la fiabilidad del vehículo a largo plazo.

El incidente trasciende la cuenta de resultados de la firma de Elon Musk y salpica directamente a la NASA. Starship es uno de los dos sistemas seleccionados por la agencia gubernamental para devolver a los astronautas a la superficie de la Luna a partir de 2028, un hito histórico que no se repite desde el fin de la era Apolo en 1972. El problema radica en que el futuro vehículo de alunizaje tripulado dependerá exactamente de ese mismo sistema de motores para sobrevivir en el espacio.

El riesgo de un defecto estructural

Determinar el origen exacto de esta anomalía es ahora un asunto crítico. Dean Sladen, ingeniero aeroespacial de la firma Accu Components, advierte que el impacto real sobre el calendario de la NASA dependerá de si el incidente queda en un «fallo aislado de una sola pieza» o si, por el contrario, destapa un problema de diseño mucho mayor que exija actualizaciones de hardware en toda la flota de cohetes.

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«Cualquier reparación de los motores que retrase los próximos vuelos, incluido el intento previsto de atrapar la nave con los brazos de la torre de lanzamiento tras la reentrada, devora ese calendario», subraya el experto. Un parón prolongado chocaría frontalmente con los ajustados márgenes de tiempo que maneja la administración estadounidense para su misión lunar.

Silencio corporativo y diplomacia oficial

Por el momento, SpaceX ha optado por un perfil bajo y ha declinado responder a las solicitudes de información sobre el alcance de la avería mecánica. Desde el ámbito institucional, la postura oficial busca minimizar la crisis técnica y proyectar total confianza en el desarrollo de su socio privado.

En lugar de abordar los posibles cuellos de botella en el programa Artemis derivados de este apagón, la NASA se ha remitido a las declaraciones del jefe de la agencia espacial estadounidense, Jared Isaacman, quien ha preferido centrarse en el éxito del despliegue satelital asegurando que Starship tuvo una «gran misión» y logró superar «un hito importante».

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