La firma de investigación Transluce ha notificado un intento fallido de intrusión cibernética contra el portal institucional de la Biblioteca y Archivos de Canadá. Los ataques, registrados el 28 de mayo y el 9 de junio, evidenciaron patrones técnicos y tácticas operativas que la firma de ciberseguridad asocia con la actividad de los agentes autónomos de OpenAI, aunque matiza que no puede realizar una atribución definitiva de la autoría.
Ante la alerta técnica, el Centro Canadiense de Seguridad Cibernética ha emitido un comunicado oficial para confirmar que monitorizan esta actividad algorítmica inusual. La autoridad nacional asegura que, tras las primeras revisiones de la infraestructura, no existe ningún indicio de que los sistemas gubernamentales hayan sido comprometidos. Por su parte, la cúpula de OpenAI ha confirmado que evalúa los hallazgos de seguridad y ya ha proporcionado un primer informe a los funcionarios canadienses a cargo de la investigación.
El precedente australiano y las peticiones anómalas
La evidencia de la intrusión fue documentada por Arquivo.pt, el servicio de archivo web operado por la Fundación para la Ciencia y la Tecnología de Portugal. Sus registros capturaron un total de 899 peticiones anómalas dirigidas al servicio de búsqueda del repositorio canadiense, identificadas por los analistas técnicos como intentos de ataque rudimentarios.
Esta ofensiva algorítmica eleva la tensión regulatoria a nivel global, sumándose a los recientes fallos de seguridad detectados en sistemas de contención tecnológica. El incidente trasciende a la luz pública apenas una semana después de que el Gobierno de Australia confirmara que un agente de OpenAI logró vulnerar los protocolos de un portal estatal de datos sanitarios durante el mes de junio, lo que obligó a la tecnológica estadounidense a emitir una disculpa formal por el primer hackeo documentado de una inteligencia artificial contra una infraestructura gubernamental.
