Telefónica ha pedido cambios en las reglas del juego del sector. La operadora considera que las normas vigentes deben modernizarse para que el dinero vuelva a fluir hacia las infraestructuras y para que Europa gane margen de decisión sobre su propia tecnología. El planteamiento se ha escuchado este viernes en el Foro La Toja, dentro de la mesa ‘La economía española y sus retos de futuro’.
Un sector que sostiene al resto
Emilio Gayo, consejero delegado de Telefónica, ha reivindicado el peso de las telecomunicaciones en la actividad diaria de empresas y ciudadanos, pese a los cambios que atraviesa la industria. «El sector de las telecomunicaciones está en un momento interesante, con numerosas disrupciones, pero sigue siendo vital porque todo lo que pasa en el mundo pasa por las redes de las telcos», ha afirmado.
El directivo ha recurrido a las cifras de despliegue para situar a España por delante de sus vecinos. Casi todos los hogares del país tienen ya acceso a fibra, con una cobertura próxima al 100%, mientras la red 5G está disponible para más del 96% de los habitantes. «No existen unas redes como estas a nivel europeo», ha sentenciado.
La factura de mantener el liderazgo
Ese escaparate, según Gayo, tiene un coste recurrente. Hablamos de una actividad que absorbe capital de forma continua y que necesita retorno para seguir ampliando la red. «Este es un sector muy intensivo en capital y, para que esta inversión continúe, las regulaciones deben permitir que la actividad que generamos se traduzca en resultados que hagan posible seguir invirtiendo», ha señalado.
De ahí su reclamación de un marco normativo que acompañe la expansión de la economía y la convierta en productividad, tejido empresarial y bienestar. «El sector está preparado en España para dar el servicio que necesita la economía, pero la regulación debe adaptarse y el crecimiento del país debe traducirse en productividad», ha añadido.
Qué entiende la compañía por soberanía
El consejero delegado ha dedicado parte de su intervención a aclarar el significado de la soberanía tecnológica en el actual escenario geopolítico. A su juicio, nadie pretende fabricar cada pieza ni dominar la cadena completa: el objetivo es conservar autonomía y capacidad de elección en los puntos más sensibles.
Ese examen se resume, ha explicado, en tres preguntas: en manos de quién están los datos, quién maneja las plataformas que los administran y con qué proveedores alternativos se puede contar. «Debemos contar con alternativas en los elementos críticos de la cadena de valor tecnológica», ha afirmado.
Para llegar hasta ahí, Gayo ve por delante tres obstáculos: una normativa capaz de acelerar la construcción de la soberanía digital, el tamaño suficiente para competir con eficiencia y la capacidad de ejecución de las compañías para convertir el plan en hechos.
Su lectura del momento europeo ha sido, con todo, favorable. «Empiezan a aparecer brotes verdes. Por primera vez en mucho tiempo hay un impulso político decidido en distintos ámbitos europeos para acometer esta evolución regulatoria», ha concluido.
Compartieron mesa con el responsable de la teleco otros tres primeros ejecutivos: Ana Torrens, presidenta de Deloitte España; Mario Ruiz-Tagle, consejero delegado de Iberdrola España, y Josep María Recasens, consejero delegado de Indra.
