Europa frena a las marcas chinas de coches con aranceles y modelos retro

Los fabricantes europeos blindan su mercado limitando la importación asiática y resucitando sus modelos más históricos.
Fábrica de coches BYD Fábrica de coches BYD
Planta de producción de BYD :: The Officer

El Salón del Automóvil de París se ha convertido en el gran campo de batalla donde la industria europea intenta frenar la agresiva expansión de los fabricantes chinos. El evento ha arrancado impulsado por el reciente acuerdo de la Unión Europea para limitar la importación de vehículos híbridos chinos a un máximo de 350.000 unidades anuales.

Esta barrera proteccionista ha sido recibida con alivio por la industria tradicional. Antonio Filosa, consejero delegado de Stellantis, ha calificado el pacto de «buen hito», mientras que Francois Provost, consejero delegado de Renault, aseguró que el acuerdo es preferible a una guerra comercial, ya que la actual avalancha de importaciones asiáticas resulta financieramente insostenible.

La historia como arma comercial

Para combatir a unos rivales asiáticos que ofrecen precios más bajos y tecnología punta, las firmas europeas están apostando por un activo que la competencia no puede replicar: el legado histórico. La estrategia pasa por resucitar sus modelos más icónicos del siglo pasado adaptados a la era de la batería eléctrica.

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El plan ya está dando jugosos frutos. La versión eléctrica del clásico Renault 5 se ha coronado como el vehículo eléctrico de tamaño medio más vendido en Europa este año. Siguiendo esta lucrativa estela, Stellantis acaba de presentar la reinvención eléctrica del mítico Citroën 2CV, mientras que Volkswagen ha incorporado a su nuevo Polo eléctrico un salpicadero que imita al del Golf de los años ochenta.

Laurens van den Acker, jefe de diseño del Grupo Renault, explica que buscan evocar una respuesta emocional en el comprador. Por su parte, Andreas Mindt, diseñador jefe de Volkswagen, reconoce que los guiños retro que introdujeron como una broma técnica han terminado enamorando a los conductores europeos.

El salto a la fabricación local

Pese a este rearme nostálgico, las marcas chinas siguen ganando terreno y ya acaparan el 11% del mercado eléctrico europeo. Fabricantes como BYD o Chery han duplicado su presencia en la feria parisina y tienen un plan claro para sortear los aranceles y las futuras normas de contenido local impuestas por Bruselas: trasladar su producción al viejo continente.

Zhao Fei, presidente de Changan, restó importancia al límite de importaciones de la UE y confirmó que ya buscan levantar su primera fábrica europea a principios de 2027. En paralelo, el gigante BYD también estudia instalar una planta de ensamblaje en Francia, siguiendo los pasos de Geely en España.

Mientras Asia prepara su desembarco industrial, los gigantes europeos sangran en el mercado oriental. Volkswagen acaba de reportar una caída global del 14,3% en sus entregas del tercer trimestre, arrastrada por el desplome de la demanda en China, lo que obliga a la industria tradicional a acelerar drásticamente sus ciclos de desarrollo para lograr sobrevivir a esta invasión silenciosa.

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