Japón está viviendo una discreta pero significativa transformación económica en respuesta a desafíos como el declive demográfico, la dependencia energética y la carrera tecnológica en inteligencia artificial (IA). Este proceso de reestructuración busca revitalizar el modelo económico del país.
Política industrial y tecnología
Enguerrand Artaz, estratega de La Financière de l’Échiquier (LFDE), destaca que Japón ha implementado una nueva política industrial centrada en 17 sectores estratégicos. Entre estos se incluyen la defensa, los semiconductores, la informática cuántica y la ciberseguridad. Esta estrategia pretende desarrollar hojas de ruta para la inversión público-privada, especialmente en la IA física, donde Japón busca aprovechar su ventaja en robótica y automatización.
Además, el país aspira a alcanzar la soberanía en semiconductores mediante el proyecto Rapidus, respaldado por el Estado y grandes grupos nacionales. El énfasis en la IA física responde también a un desafío social: compensar la falta de mano de obra debido al envejecimiento poblacional.
Estrategia energética y transición verde
El modelo energético de Japón es otro eje de transformación. Actualmente, el país importa el 90 % de sus necesidades energéticas, siendo vulnerable a crisis geopolíticas. La estrategia japonesa incluye diversificar el abastecimiento, reactivar la energía nuclear y desarrollar energías renovables a través del programa GX – Green Transformation.
El programa GX espera movilizar 150 billones de yenes (unos 1 billón de dólares) en inversiones hasta 2030. Esta financiación se focaliza en bonos de transición para apoyar el avance hacia energías sostenibles y reducir la dependencia de combustibles fósiles.
Reforma del mercado financiero
En el ámbito financiero, las reformas impulsadas por la Bolsa de Tokio en 2023 están comenzando a mostrar frutos. Estas medidas han mejorado la eficiencia del capital y el diálogo con accionistas, lo que, junto con la caída del yuan, ha impulsado las valoraciones del mercado nipón.
Las transformaciones estructurales introducidas en Japón aumentan el atractivo de sus activos financieros, destacando en un periodo en el que los mercados estadounidenses y europeos no han alcanzado los mismos rendimientos.
